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Urbanismo

El Canódromo, el parque de nunca acabar

El incivismo se apropia de un espacio público cuya apertura lleva más de un año de retraso

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El Canódromo de Palma, el parque de nunca acabar

Como no hay obreros, el parque parece acabado y algunas vallas están tiradas -por lo que se puede acceder fácilmente-, numerosos incívicos han optado por ocupar solo para ellos el llamado bosque urbano del Canódromo, a falta de inauguración oficial. Los bancos de madera o piedra y el resto del mobiliario urbano todavía no han sido estrenados por los paseantes y ya están llenos de grafiti. Incluso hay un colchón, pero sobre todo se puede ver basura desperdigada y gran cantidad de latas y botellas de alcohol vacías, enteras o rotas. El espacio libre público situado detrás de la plaza del Tubo, junto al torrente de sa Riera, tenía que ser el proyecto estrella de Cort la pasada legislatura. Sin embargo, su apertura lleva más de un año de retraso y mientras tanto se está convirtiendo en una nueva zona de botellón en Palma.

El actual motivo de la demora es que están "pendientes de un trámite de Hacienda", indicaron desde la concejalía de Modelo de Ciudad. En mayo, el portavoz del Ayuntamiento aseguró que este verano se podría disfrutar de un pulmón verde de 17.000 metros cuadrados en pleno centro de la ciudad, pero no será así, porque las brigadas de mantenimiento y Parques y Jardines tienen antes un arduo trabajo de limpieza de las pintadas y eliminación de la gran cantidad de hierbajos que están creciendo en los alcorques de los 300 árboles plantados.

La acequia de la Vila

La primera fecha de final de obra se marcó para junio de 2019. Sin embargo, se retrasó ligeramente debido a que la adjudicación de los trabajos para transformar el antiguo canódromo en un parque se realizó en julio del año anterior y tenían que durar 12 meses. La segunda fecha de apertura iba a ser en septiembre de 2019, pero los obreros encontraron un nuevo ramal de la acequia de la Font de la Vila nuevo ramal de la acequia de la Font de la Vilay hubo que modificar parte del proyecto. La ejecución estuvo paralizada durante meses con el objetivo de proteger este hallazgo, que forma parte de un elemento patrimonial de gran valor, ya que la acequia es de origen árabe. Los cambios supusieron un aumento del coste de casi 28.000 euros, que se sumaron a los 853.000 euros del presupuesto inicial.

Además, el pasado octubre, el departamento de Accesibilidad del consistorio detectó una serie de incumplimientos que llevaron a otra modificación del proyecto, que en esta ocasión ha ascendido a casi 58.000 euros. Por lo tanto, el futuro bosque urbano de Ciutat costará finalmente cerca de un millón de euros y será disfrutado por los palmesanos con más de un año de retraso, si no surgen más sorpresas indeseadas.

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