07 de julio de 2020
07.07.2020
Diario de Mallorca
Urbanismo

El nuevo Plan General de Palma aumenta en 212 hectáreas el suelo rústico protegido

La propuesta desclasifica 174 hectáreas de urbanizables a las que se añaden otras 50 de "falsos urbanos"

07.07.2020 | 12:13

El nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Palma, que en estos momentos está en tramitación pendiente del informe de la Comisión Balear de Medio Ambiente antes de su aprobación inicial por parte del Ayuntamiento, incrementa en 212 las hectáreas de suelo rústico en relación al planeamiento actual.

Para ello, tal como explicaron ayer el alcalde de Palma, José Hila, y la teniente de alcalde de Modelo de Ciudad, Neus Truyol, se prevé desclasificar a rústico 174 hectáreas incluidas como suelo urbanizable en el planeamiento de 1998, que es el que aún está en vigor y que a lo largo de estos más de 20 años no se han desarrollado, además de otr0s 50 de los denominados "falsos urbanos" o unidades de ejecución en suelo urbano que, pese al tiempo transcurrido, no cuentan aún con todos los servicios. Entre los suelos urbanizables que se proponen desclasificar se incluyen Son Gual, Génova, Puntiró y Son Garcías Vell.


Las zonas urbanizables que se mantienen en el nuevo planeamiento están en amarillo y azul.

En todos los casos se trata de zonas con una densidad prevista de población muy baja, con una localización aislada, que afectan negativamente a valores medioambientales o paisajísticos y en algunos casos por haber renunciado al desarrollo urbanístico.

En algún caso concreto, como es el de las antiguas instalaciones privadas ya en desuso situadas en es Carnatge, se desclasifican 1,35 hectáreas como parte del proceso de renaturalización de un suelo transformado en una zona de alto valor ambiental. Igualmente, la propuesta del nuevo planeamiento apuesta por la protección del patrimonio y del paisaje urbano. Para ello, se amplía el catálogo municipal de edificios a proteger y se prevén actuaciones en los barrios de núcleos tradicionales para evitar su progresiva degradación.

La teniente de alcalde indicó asimismo que el nuevo Plan General incorpora también la "perspectiva del paisaje" porque, tal como indicó "el planeamiento no es construcción y consumo del territorio, también significa respetar el entorno y el paisaje urbano y natural". Por ello, después de que los anteriores Planes Generales tuvieran una especial atención al Centro Histórico de la ciudad, con el nuevo se pretende "dignificar los barrios y pueblos de Palma".

53.218 nuevas viviendas

Se prevé que, de las 53.218 nuevas viviendas que necesitará Palma para cubrir el crecimiento de población previsto de 66.892 personas hasta 2040, solo 9.554 se desarrollen en los nuevos suelos urbanizables. Para cubrir el resto de la demanda, se utilizará el suelo vacío o liberado (21.235 viviendas); el suelo urbano vacante, ineficiente o de transformación (19.611 viviendas) y otros 2.818 unidades de alojamiento se situarán en equipamientos dotacionales o en suelos calificados como residenciales comunitarios.

Igualmente, por lo que respecta al paisaje periurbano, se pretende garantizar un óptimo tratamiento de las calles, caminos y vías de entrada a la ciudad, al tiempo que se  dotará "de proyecto lo que hasta ahora se ha conocido como suelo no urbanizable, con expectativas de transformación".

Una ciudad "compacta"

La propuesta del nuevo planeamiento urbano para los próximos 20 años por lo que respecta al territorio y al urbanismo prevé la consecución de una ciudad compacta, que cuente con una densidad de población media en torno a 40 y 70 habitantes por hectárea; compleja, en la que se mezclen los usos con el fin de evitar la creación de guetos, y continua, para que tenga relación directa con el entorno natural. En este nuevo modelo no existe una única centralidad, sino que pretende equilibrar las desigualdades entre zonas y frenar la segregación, con el fin de "fomentar una ciudad sostenible, cohesionada socialmente y medioambientalmente integrada". Según el alcalde de la ciudad, José Hila, defender el urbanismo sostenible implica "la reducción del consumo del territorio, buscar la eficiencia en el uso de los recursos naturales y disminuir la presión de los sistemas urbanos sobre el territorio", entre otras medidas.

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