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La zona de astilleros empieza a tomar forma en el siglo XIX

La cofradía de pescadores de Palma lleva desde los años 50 en el edificio protegido de las arcadas, donde continuarán

La explanada y rampas por donde antiguamente se varaban los barcos.

La explanada y rampas por donde antiguamente se varaban los barcos.

El espacio donde actualmente se ubican los astilleros y que en el futuro se convertirá en el Museu Marítim de Mallorca comenzó a tomar forma en el siglo XIX. El Contramuelle Mollet es fruto de "una acusada prolongación del espigón [...] al pie del Baluarte de San Pedro", como explica el libro Curiosidades del puerto de Palma al hablar de un grabado de 1831 donde se dibuja el nuevo terreno ganado al mar. El crecimiento fue paulatino en esa zona del puerto de Palma, aunque la construcción de buques ya está documentada desde el 1230 -un año después de la conquista del rey Jaume I- en la que hoy es la plaza Drassana, cuyo topónimo en catalán recuerda que antiguamente allí estaba la atarazana de Ciutat.

El Contramuelle experimentó una importante transformación a mediados de los años 50 del siglo pasado con la construcción del llamado edificio de las arcadas, que se preservará con la reforma. Los pescadores trasladaron ahí y a los dos aledaños sus almacenes, pañoles, el teñidero de redes y las oficinas, al igual que la lonja del pescado, ubicada en el inmueble próximo a los jardines y el oratorio de Sant Elm, del siglo XIV.

Hay constancia documental de la existencia de la cofradía de pescadores desde 1354 y 1395, aunque la actividad pesquera se remonta a la antigüedad. Sobre la ubicación de este gremio, se sabe que originariamente se establecieron cerca de la iglesia de Sant Nicolau y se fueron moviendo a diversas zonas cercanas al puerto, tales como el Puig de Sant Pere, es Jonquet y Santa Catalina.

Esta información histórica y mucha más ha servido al equipo de Isla Architects para "poner en valor los vestigios de la zona del Contramuelle que han llegado hasta nuestros días", en palabras de Palencia, ya que recuperan la esencia de las dos actividades que se han desarrollado allí desde la creación de la ciudad.

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