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Medio ambiente

Emaya calcula que el Pla de Sant Jordi puede suministrar el 70% del agua que necesita Palma

La empresa está trabajando en un modelo con el fin de averiguar cómo explotar el acuífero garantizando su mantenimiento

El nivel del acuífero del Pla de Sant Jordi ha subido debido a las menores extracciones para el riego, lo que favorece las inundaciones.

El nivel del acuífero del Pla de Sant Jordi ha subido debido a las menores extracciones para el riego, lo que favorece las inundaciones. DM

La Empresa Municipal d'Aigües i Clavegueram calcula que el acuífero del Pla de Sant Jordi puede llegar a suministrar en un futuro hasta el 70% del agua potable que se necesita para suministrar a la ciudad.

El estudio para la explotación de este acuífero fue iniciado en el anterior mandato, después de comprobar cómo el progresivo abandono de las labores agrícolas en esta zona y, en consecuencia, la disminución del consumo de agua para el riego, provoca la subida del nivel freático de la zona y el mantenimiento de extensas zonas inundadas, propicias para el crecimiento de mosquitos, entre otras consecuencias.

De hecho, Emaya debe bombear cada año entre 5 y 7 hectómetros cúbicos de agua anuales, con el fin de mantener el nivel freático.

Una cantidad similar (hasta alcanzar la cifra de 10 hectómetros cúbicos) es la que se prevé que se podría utilizar directamente en una primera fase para el consumo humano, previo tratamiento por ósmosis inversa, un sistema similar al utilizado por la desaladora de agua de mar, aunque en este caso solo se requeriría que los filtros fuesen capaces de eliminar los elementos contaminantes, puesto que el agua que se extraería del subsuelo de Sant Jordi no es salada.

Estos 10 hectómetros cúbicos iniciales representarían aproximadamente el 25% del volumen de líquido que en estos momentos se necesita para abastecer de agua potable a la ciudad, según el concejal de Medio Ambiente y presidente de Emaya, Ramón Perpinyà. El principal problema para la explotación de este acuífero, según Perpinyà consiste en que es muy extenso y el nivel del agua se encuentra habitualmente muy cerca de la superficie. Por ello, es preciso que la explotación del acuífero se realice de tal forma que se garantice en todo momento su conservación y que en una determinada zona no se produzca una disminución del nivel freático que suponga la intrusión de agua de mar.

Por ello, en estos momento se está trabajando en la aplicación de un complejo modelo matemático que determine, entre otras cuestiones, en qué zonas se deben colocar los puntos de extracción del agua con el fin de garantizar el mantenimiento homogéneo del nivel del agua en toda su extensión.

En una segunda fase se prevé que se pueda reutilizar hasta el 70% del agua que necesita Palma para el consumo, puesto que se infiltrarían en el subsuelo los aproximadamente 15 hectómetros cúbicos de agua depurada que ahora no son utilizados para el riego agrícola y que se vierten directamente al mar a través de los emisarios.

Infiltración de agua depurada

De esta forma, sumando a los 10 hectómetros cúbicos de utilización directa, los 15 de agua depurada que se infiltraría en el acuífero, la empresa municipal estaría en condiciones de utilizar 25 hectómetros cúbicos de los aproximadamente 40 que se necesitan anualmente para suministrar a la ciudad.

Con este proyecto Emaya estaría en condiciones de cerrar completamente el ciclo del agua y su ejecución permitiría poder prescindir del líquido procedente de la potabilizadora de agua de mar y de los pozos salobres.

Para ello, no obstante, Perpinyà asegura que en estos momentos la mayoría de los esfuerzos de la empresa se centran en la ejecución de los distintos proyectos para la mejora del agua depurada, como son la ejecución del depósito de laminación junto a la depuradora del Coll d'en Rabasa, la ejecución del nuevo colector interceptor y las distintas obras previstas para la separación de las redes de agua pluvial de la residual. También es prioritaria la ejecución, por parte del Gobierno central, de la nueva depuradora que se va a construir junto a la actual planta del Coll den Rabassa.

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