29 de febrero de 2020
29.02.2020
Diario de Mallorca
Medio ambiente

Los palmesanos siembran 300 árboles y plantas arbustivas en el parque de Sa Riera

Unos 300 palmesanos, entre ellos numerosos niños, plantan 85 árboles y 170 arbustos en la zona del parque lindante a Son Cotoner

29.02.2020 | 12:11

"Muchos piensan que el reino vegetal no tiene inteligencia, pero si no fuese por él no podríamos vivir y relacionarnos. Su cabeza está en el suelo, las raíces son el cerebro, con las que recogen toda la información. Si buscan agua, las raíces se alargan; si están en una zona de viento, se ensanchan; si no les das lo que necesitan, lo intentan remediar superándose". Se lo explicaba ayer el didáctico jardinero Bernat a algunos de los muchos niños que acudieron a la primera siembra colectiva en el parque de sa Riera, en la que se plantaron 85 árboles y 170 plantas arbustivas y se dio el primer paso para lograr el reclamado bosque urbano de Palma.

Uno de los chavales con pico y pala en ristre, Alberto Bautista, le preguntó: "¿cuánto más grandes son las raíces, más inteligentes son?" "No, son más cabezones". En ese momento llegaron con una carretilla los consellers Miquel Mir y Iago Negueruela para llenar de tierra el enorme agujero donde los políticos presentes, incluido el alcalde, metieron una de las cinco encinas que fueron plantadas en la linde del parque con la calle Salvador Dalí. Ellos no esperaron cola para coger las herramientas necesarias, a diferencia de los 300 entusiastas que respondieron a la convocatoria ciudadana de Cort, que la próxima semana repetirá en el parque Krekovic.

Joana y Elisabet, del área de Parques y Jardines, repartían el material por grupos de cuatro o cinco personas y entregaban un árbol o un arbusto en función de si había adultos o solo niños en las brigadas de aficionados. Encinas, pinos, tuyas, matas, olivos, murta y otras especies comenzaron a arraigar ayer en la parte alta y baja de un parque que quiere ser más frondoso de lo que ahora es. Los asistentes pusieron su semilla con ilusión y un primer riego, aunque "lo difícil en la vida no es tener un hijo, sino mantenerlo", advirió el filósofo-jardinero Bernat.

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