08 de diciembre de 2019
08.12.2019
Diario de Mallorca
Navidad 2019

La Industrial homenajea a los artesanos de las ollerías

Las hermanas Aguiló, con la ayuda de Can Vent de Pòrtol, recrean una típica alfarería con todo lujo de detalles

07.12.2019 | 22:14
La Industrial homenajea a los artesanos de las ollerías

Los tornos dan vueltas en las tradicionales ollerías de Pòrtol y ahora también en el escaparate de la emblemática La Industrial. La juguetería más antigua de Ciutat se ha aliado con la alfarería más longeva, Can Vent –que data al menos del año 1700–, para rendir homenaje a todos los artesanos del barro, los que transforman una masa informe de tierra y agua en las vasijas y greixoneres que tantos platos llenan en Navidad. Ayer fue el primer día en que se pudo admirar el mostrador del comercio del Pas d'en Quint y no había paseante que no detuviese sus pasos para observar la nueva recreación anual ideada por las hermanas Aguiló, con la ayuda inestimable de familia, amigos, Can Vent y el ceramista Pep Serra, que ha hecho los siurells [vea aquí las imágenes].

La ollería cuenta con todo lujo de detalles, ya que Concepció y Neus siempre se documentan de forma exhaustiva para realizar sus escaparates, en los que los oficios tradicionales tienen una especial relevancia. "Esta vez la idea fue de mi hermana y hemos querido dar a conocer el proceso de creación de las piezas de barro, desde la materia prima del polvo hasta la pasta y la elaboración final", como señala Concepció.

Ellas mismas intentaron hacer las miniaturas de siurells para el escaparate, pero "es más difícil de lo que parece". Los profesionales se encargaron de estas figuritas mallorquinas y de los recipientes aún sin cocer –los horneados ya fueron usados para el mostrador de un horno típico–, mientras que el marido de Neus, Pedro, volvió a ocuparse de todo el mobiliario, "y de lo que surgiese". Los detalles están tan perfeccionados que, por ejemplo, las baldosas que forman la chimenea son de papel y han sido cortadas a medida y pegadas una a una. El forro es de piedras cogidas del campo, cubiertas con barro y parcialmente manchadas para que parezca hollín.

De cualquier rincón hay una explicación, como al fondo a la derecha, la pequeña estancia en la que se guarda el polvo rojizo, con el colador sobre el dintel. A la izquierda se puede ver a una de las Mariquita Pérez –un clásico en los escaparates de La Industrial– mezclando el polvo y el agua para formar la masa que moldearán sus compañeras; y enfrente están las otras artesanas dando vueltas al torno o sentadas en una mesa pintando los siurells.

Concepció explica que "era un oficio de hombres. Las mujeres solo se encargaban de llevarles los fardos de leña y las cáscaras para hacer fuego –como se puede ver junto a la chimenea–, pero ahora empieza a haber alguna mujer y así lo hemos querido reflejar". Un grupo de amigas de las hermanas también han puesto su granito de arena cosiendo delantales y tanto Rafa como Amanda han ayudado de nuevo en el montaje. Tras un par de meses de preparación y las dos últimas semanas "muy, muy intensas", ayer en La Industrial no paraban de oír "enhorabuena".

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