09 de noviembre de 2019
09.11.2019

Las voladuras en la cantera durarán dos años y se harán a dos kilómetros de Establiments

La propietaria de la pedrera realizará la restauración rellenando el terreno con material inerte de empresas constructoras, de las que obtendrá el beneficio económico, y plantando vegetación

09.11.2019 | 02:45

"Las voladuras en la cantera de sa Garrigueta Rassa durarán dos años, no treinta, como afirman los vecinos. Se llevarán a cabo a más de 800 metros de distancia de la carretera de Puigpunyent y a dos kilómetros de Establiments, no como antes, que se hacían en la zona próxima a las casas. Por el volumen de explosivos, no habrá vibraciones ni proyecciones, es decir, ni temblores de viviendas ni piedras volando. No se extraen rocas, sino que el objetivo es crear formas sinuosas, como las de la Serra de Tramuntana, por lo que solo se necesitan microvoladuras. No hay otra manera de hacerlo, porque la pared es vertical y sería peligroso rellenarla con material inerte", según argumentó ayer la ejecutiva de la compañía propietaria de la cantera sa Garrigueta Rassa, Raquel Soriano.

Este mismo día finalizó el plazo de presentación de alegaciones al proyecto de restauración, al que obliga el plan director de Canteras y la Ley de Minas. Por ello, Terral Holding 2005 recuperará parte de la montaña con dichas voladuras en la zona más elevada (170.000 metros cúbicos) y rellenando el resto con unos cuatro millones de metros cúbicos, de los 40 que se extrajeron durante medio siglo. "Será material inerte procedente de empresas constructoras, que pagarán por depositarlo allí. Está claro que no somos una ONG y que habrá que recuperar los dos millones de inversión, aunque la finalidad última es regenerar la montaña con vegetación", afirma la responsable.

El proyecto de restauración ha sido elaborado por la Fundación Tormes (que está especializada en restauración de canteras) con una quincena de profesionales, entre ellos ingenieros, biólogos, geólogos y medioambientalistas, "gente muy cualificada que lleva dos años trabajando en ello". La ejecutiva de la empresa familiar, que adquirió la pedrera hace dos años a la multinacional Cemex, explica que entonces presentaron una memoria previa al Consejo de la Minería y sus miembros la completaron con sugerencias, "recogidas en el actual proyecto de restauración". "El documento previo también recibió informes de todos los organismos implicados, incluido el Ayuntamiento, y el mismo técnico que antes firmó a favor ha firmado lo contrario ahora", según Soriano.

El rechazo actual es debido a las voladuras, pero la portavoz de Terral Holding reitera que "son necesarias por la peligrosidad de rellenar la cima con el material inerte, ya que se desprendería, porque no llegan las máquinas y porque la roca es dura". Se trata de la parte de la cantera colindante al ANEI (Área Natural de Especial Interés), que se verá afectado en 5.000 metros cuadrados, aunque "el resultado final será mejor, ya que el objetivo no es arrancar la piedra, sino crear las condiciones idóneas para que la vegetación pueda crecer y se produzca una integración en el entorno". Estos 170.000 metros cúbicos de la cima "serán reutilizados en la propia restauración".

Otra preocupación vecinal que expusieron en las alegaciones es el paso continuo de camiones que provocará la reactivación de la cantera. Raquel Soriano lo rebate con el dato de que "circularán nueve camiones por hora entre ida y vuelta, no 30, como dicen ellos, en una carretera que sufre un tráfico de 3.600 vehículos por hora en los momentos críticos y de 1.200 el resto de las horas". Una última crítica es la contaminación de los acuíferos, que rechaza la ejecutiva porque "si la superficie está limpia y rellena con material inerte, quedan protegidos".

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