06 de noviembre de 2019
06.11.2019
Comercio

Cuenta atrás del FNAC para el Black Friday

La multinacional francesa de libros, música y tecnología se ha puesto como objetivo abrir el viernes 29 un establecimiento de casi 900 metros cuadrados en la calle Sant Miquel - Lleva dos décadas intentando encontrar un local adecuado en Palma

06.11.2019 | 02:45
El edificio se encuentra al final de la calle Sant Miquel, en la confluencia con Reina Esclaramunda.

Los obreros ultiman la reforma de las tres plantas que ocupará el FNAC y trabajan a contrarreloj para abrir el Black Friday. Este es el objetivo de la multinacional francesa de libros, música, vídeo y tecnología, que finalmente ha puesto su pica en Palma tras dos décadas tratando de encontrar el local adecuado. El elegido mide cerca de 900 metros cuadrados destinados a la venta y ubicados en la confluencia de la comercial calle Sant Miquel –en el tramo que no es peatonal– con la calle Reina Esclaramunda.

El trasiego de proveedores y operarios es continuo porque la empresa constructora tiene hasta mediados de mes para finalizar la remodelación. Si se cumple este plazo, el siguiente paso es nutrir de material el establecimiento y abrir el viernes 29 de noviembre, un día después del encendido de luces de Navidad.

La planta baja y el entresuelo albergarán la tienda, mientras que el sótano –de unos 400 metros cuadrados– se reservará para la zona de almacén y personal, todo ello en un edificio historicista de cinco plantas construido en el año 1951 por el reconocido arquitecto Francesc Casas. Fue durante años la sede de la Mutua General de Seguros y se caracteriza sobre todo por la cúpula hexagonal y el templete que coronan la azotea justo encima del chaflán.

Reforma del edificio


La aseguradora catalana sigue siendo la dueña del inmueble y hace unos dos años concluyó una completa reforma para destinar las viviendas y locales al alquiler. Los bajos que en breve serán el FNAC han permanecido vacíos hasta este 2019, cuando empezó la remodelación firmada por el arquitecto Carlos Nogueira tras la concesión de la licencia de obras el pasado 3 de septiembre. Tienen tres meses de plazo y lo cumplirán e incluso se adelantarán con el objetivo de abrir el Black Friday, una jornada de descuentos, sobre todo en grandes establecimientos comerciales, previa a las fiestas navideñas.

Escenario de película


Antes de dicha reforma integral, la fachada del edificio que da a Reina Esclaramunda y la propia calle sirvieron de escenario para una película sobre el último año de vida de la princesa Lady Di. El inmueble palmesano representa el hotel de París del que ella y su pareja, Dodi Al-Fayed, el heredero de Harrods, salieron antes de su accidente mortal en coche en el interior del Puente del Alma. El edificio fue decorado con toldos para que se pareciese al lujoso alojamiento parisino.

El FNAC se ha expandido en los últimos años con una nueva rama de negocio basada en locales más pequeños de lo habitual y más centrados en tecnología, aunque la multinacional no ha previsto este tipo de establecimiento en la calle Sant Miquel, sino que los clientes podrán comprar libros, música, videojuegos, películas y artículos electrónicos, al igual que en otras grandes superficies de la compañía francesa.

Cada vez que se comentaba que se iba a implantar en Ciutat, se barajaban ubicaciones, entre las que han sonado las galerías comerciales de Avenidas, frente a El Corte Inglés, o el Cappuccino de Sant Miquel. Finalmente, se abrirá al final de esta vía, que se encuentra en el top one de las que tienen los alquileres más altos, junto al paseo del Born, debido a la elevada afluencia de visitantes y residentes que transitan por allí y la proliferación de franquicias y grandes firmas de moda.

Justo enfrente del edificio obra de Francesc Casas, hay pequeñas librerías especializadas, como una de religión, otra de cómics y una tercera con libros en inglés. Y en la misma zona se encuentran varios establecimientos más con este tipo de oferta, como Embat, Llibres Ramon Llull, Rata Corner, Agapea, Baobab y Metrópolis. Sus dueños son pequeños libreros que temen que el nuevo gigante que aterriza en Palma les quite clientela.

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