25 de agosto de 2019
25.08.2019
Entrevista

Una vecina de Son Espanyolet: "No dejaremos que conviertan el barrio en un Magaluf"

Lluïsa Planas Bauzá habla en nombre de la plataforma ciudadana - Reclama "una regulación seria"

24.08.2019 | 23:37

Un barrio tranquilo, de casas bajas, convertido en un escenario de pesadilla. Han sufrido "amenazas, insultos, ruidos y allanamientos de morada". Los vecinos se han levantado frente "a la inacción de los políticos" cansados de un modelo de alquiler vacacional "especulativo"

Un principio de historia "romántico" que ahora, cuatro años después, ha desembocado en la lucha de un barrio, Son Espanyolet, por salvaguardar su idiosincrasia frente a lo que sus vecinos consideran "especulación inmobiliaria", y que se traduce en gritos, música alta, ruidos, peleas, amenazas, incluso allanamiento de morada en un par de ocasiones. Ni la Policía Local ni el Govern ni el Ayuntamiento "hacen nada; nos sentimos indefensos", confiesa la vecina Lluïsa Planas Bauzá.

Nacida en Palma en 1965, la pedagoga trabaja en el Aula Hospitalaria de Son Espases. Hoy vence su timidez para poner voz y cara a la Plataforma Son Espanyolet Residencial no Turístic, creada el año pasado ante los primeros síntomas de alarma en esta zona de Palma. "No vamos a permitir que lo conviertan en un Magaluf", declara.


P ¿Dónde está el 'romanticismo' en esta 'guerra'?
R Vaya por delante que no me gusta hablar de 'guerra'. Somos un barrio en lucha. ¡Eso sí! Si no nos movemos nosotros, ¿quién lo hará? Estamos indefensos. En cuanto al "romanticismo", te cuento porqué. Cuando vinimos a vivir aquí, 22 años atrás, frente a nuestra casa vivían dos hermanas solteras. Una murió, la otra falleció 3 o 4 años atrás y dejó la casa a sus tres sobrinas. Éstas nos contaron, ¡muy extrañadas!, que habían vendido la casa a un noruego sin haber puesto cartel ni ningún anuncio. Les dijo que iba a vivir aquí con sus hijas y que detrás haría una casa para su hermano. ¡Es la historia que ha ido contando a todos!

P Donde un extranjero compra, un mallorquín vende...
R ¡Sí! Vivimos en esta contradicción pero las condiciones son irresistibles. Recibes una herencia entre varios hermanos y al final se acaba vendiendo al mejor postor. ¿A quién? Pues a un extranjero, ya que difícilmente un mallorquín puede comprar casas a estos precios. Debería haber una legislación que pusiese orden a este desmán. ¡No puede ser que un inversor pueda comprar tantas casas concentradas en tres o cuatro calles y las destine a alquiler turístico!

P ¿De cuántas casas estamos hablando?
R Que sepamos ha comprado 9 casas de las que puso 7 en alquiler y le han anulado 4, pero una de ellas, la de Alzina 7, la alquila todo el año, o eso dicen. Y en Barrera, donde le han anulado el Driat, estamos viendo movimientos extraños.

P¿Cree posible que conviva ese modelo de negocio turístico con el barrio?
R Creo que un alquiler vacacional es difícil que funcione en una zona residencial. Puedes pensar que sea moderado, pero ¿qué quiere decir esto, hasta cuándo, qué límite, serán respetables con los vecinos, quién lo regulará? Visto lo que está ocurriendo aquí, no es posible. Ha de regularse contundentemente.

P ¿Cuánto tiempo lleva viviendo en Son Espanyolet?
R Llevamos 22 años viviendo en este barrio. Lo elegimos por su tranquilidad, su encanto. La casa estaba derruida y la fuimos arreglando.

P ¿Se imaginaba a la vecina Lluïsa Planas convertida en una activista?
R ¡En mi barrio, qué va! Ante la realidad que vives que no es la que quieres ni para ti ni para tu familia, te conviertes en activista. Hay que hacer algo, la isla, Palma, están empeorando. En poco tiempo se ha acelerado el proceso de destrucción. La vida es movimiento, y tiene que haber cambios, pero nuestro territorio, la ciudad, se están destruyendo. Aquí vivíamos tranquilos hasta que Erik Oren compró casas y las convirtió en alquiler vacacional, transformando el barrio en un lugar de ruidos, desmadres. No nos quedó más remedio que movernos. Lo único que nos queda es el asociacionismo vecinal frente a la inacción de las administraciones.

P ¿Cuántos vecinos se han integrado en la plataforma?
R Somos 46 socios y 78 personas implicadas. Cada vez hay más vecinos que se quieren añadir porque la construcción no para, los promotores son extranjeros; algunos están especulando.

P Han aparecido pintadas en contra del 'especulador'. ¿Podría derivar en un enfrentamiento con tintes xenófobos?
R No tenemos turismofobia, y yo no estoy de acuerdo con las pintadas, pero son una muestra del hartazgo. Somos un barrio en lucha. En cuanto a actitudes xenófobas podrían llegar a darse. Yo frente a ellas, abogo por la educación pero no he visto a políticos que deberían dedicar sus esfuerzos e invertir en la pedagogía. Si queremos una sociedad que funcione social y económicamente hemos de educarla en armonía con el medio ambiente y valores de convivencia. Lo que está ocurriendo en Son Espanyolet no es de recibo: peleas, insultos, amenazas por parte de los clientes de los negocios de Alzina Living (la empresa que explota las casas de alquiler vacacional compradas por Oren), incluso dos allanamientos de morada.

P ¿Qué ha hecho la Policía?
R Tenemos un libro encuadernado con todas las denuncias que hemos puesto. Las miran y no hay respuesta. Salta el contestador y dice que llamemos al 112. El ayuntamiento no dice nada, y la multa que ha puesto Turisme es baja; sí han anulado algunas licencias pero parece que algunos siguen funcionando... Además ofrecen servicios de catering, alquiler de bicicletas y otros que no se contemplan en el alquiler vacacional. Hay sobreocupación. Estamos muy decepcionados con los políticos.

P ¿Qué perfil tiene el cliente?
R Familias, jóvenes que suelen ser los que hacen turismo de borrachera, y ahora también personas que trabajan en los barcos en verano. Además de las molestias, hay que tener en cuenta la cantidad de agua que usan y las basuras que generan. Es insostenible. Hacen lo que quieren. Reclamamos una regulación seria. Iremos a por todas.

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