01 de junio de 2019
01.06.2019
Diario de Mallorca

Abre Muaré en Pere Garau, la cantina "refugio" de las hermanas Bordoy

Alejandra y Maribel han abierto un restaurante "sin pretensiones", donde recordar que somos mediterráneos

01.06.2019 | 02:45
Las hermanas Maribel y Alejandra Bordoy ayer en Muaré.

Si se dieron a conocer al frente de Aba Art, ahora sorprenden en esta nueva faceta. "Militantes de la diversidad", su apuesta gastronómica las aleja del saturado centro de la ciudad a un barrio "vital y sorprendente". Conocen bien lo que significa la integración

Con un centro saturado, poblado de franquicias y souvenirs y una oferta gastronómica dirigida a la clientela turística, donde los precios de los alquileres los convierten en casi imposibles para los empresarios locales, hay quien apuesta por otros barrios. Es el caso de las hermanas Bordoy, Alejandra y Maribel, que un mes atrás han abierto en la zona de Pere Garau su cantina Muaré: un homenaje bello, sobrio, austero al Mediterráneo y sus amplias raíces.

La sorpresa es doble porque a las Bordoy se las reconoce en su trayectoria artística al frente de Aba Art Lab, quince años ya, y nadie se las imaginaría montando un restaurante y mucho menos en un barrio que pocos habitantes del centro conocen. La historia de Muaré es una novela que empezó en Bélgica.

"Me fui a estudiar Ciencias Políticas a Bruselas, sin saber francés. En la puerta de un examen oral conocí a Imad Bomouche. Y ya no nos separamos", narra Maribel. Imad la escucha. Belga de ascendencia marroquí y bereber, se licenció en Ciencias Políticas y Criminología. Regresaron a Palma.

"Siempre me gustó este barrio. Pere Garau está vivo. Aquí encuentras de todo", apunta. Pasaron los años, y en 2018, las Bordoy atravesaban momentos dramáticos, pero desde la entereza y naturalidad, el espejismo propio del muaré iba cobrando forma.

Dudaron entre Arxiduc y Pere Garau. "Encontramos este local y nos gustó porque su calle es arbolada, no está lejos del centro y si de verdad se hace el eje de Nuredduna aún lo acercará más a Palma. No queríamos abrir esta cantina en el centro. Ya hay muy buena oferta: lo nuestro es una propuesta modesta. Es un laboratorio", inciden Alejandra y Maribel. "Somos aprendices", sonríen. Saludadas por el barrio que agradecen en Barceló i Combis la belleza de un lugar hecho sin pretensiones, desde la sabiduría y con la implicación de manos artesanas locales en la carpintería de Cristóbal García, en los maestros cordadores en 'llatra' Pep y Magdalena, las lámparas de Gordiola diseñadas por las hermanas Bordoy, la pieza estrella del escultor de Fabián Schalekamp, la belleza de Huguet de Campos y la recuperación de telas de su abuela de Teixits Vicens, además del artesano marroquí del barrio que ha hecho la carpintería metálica, no han parado de sorprenderse de la buena acogida. Es un libro que se cuece a diario con las historias de clientes como la vecina de arriba, una señora de 75 años que ya ha comido en la mesa común con toda su familia, cuatro generaciones.

Diversidad

En la cocina vista, el chef Jalal Aidouni y la repostería de Bouchra sumen al comensal en olores de especias, en aromas de hierbas, en platos que hablan de un Mediterráneo antiguo. Cuscús, tajine, tumbet, falafel, sopa harira con pan y dátiles son solo algunas sugerencias de una carta suficiente que abastece al paladar desde las 12 hasta las 16.00, y las noches de los viernes y sábados de 20.00 a la medianoche. "Los mallorquines tenemos que buscarnos refugios", dicen las Bordoy, "militantes de la diversidad". Piden "más limpieza" y el eje de Nuredduna a un barrio que tiene mucho que contar.

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