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Pensar, compartir...

Avisar o jugarse la piel

La ciudadanía responsable necesita sentirse amparada, que su colaboración altruista ni le castigue ni le ponga en riesgo

Avisar o jugarse la piel

Estaría bien que quien tiene la responsabilidad política de cuidar la ciudad entienda que la colaboración ciudadana no puede poner en riesgo a la persona que avisa de una infracción.

Suficiente agravio es ya darse cuenta de que no hay ningún celo en evitar las molestias y perjuicios de muchas actividades y sufrir cada día el incivismo galopante, como para encima tener que jugarse la piel por notificar los desmanes a los responsables que no han sabido controlar.

No se puede aceptar que si ponen un taller mecánico ilegal en los bajos de una finca, sea la vecina que vive encima la que debe estampar su nombre en la denuncia. No hace falta explicar que encararse con tipos que no están para contemplaciones, no es trabajo de una ciudadana indefensa.

La referencia a la indefensión no la pongo al azar. Es la palabra que define la situación en la que nos encontramos cuando desde la administración no se actúa vigilando, controlando, persiguiendo y sancionando las constantes infracciones de las normas de convivencia. El cumplimiento de la norma, cuando ésta es justa, resulta esencial para el avance social. Y quien debe obligar a su cumplimiento es la administración, con su personal cualificado. Actuar de oficio, se dice: cumplir con su oficio, se entiende.

Si la terraza del bar que hay en su barrio se pasa de lo que parece tener adjudicado para ocupar la acera, usted no debe granjearse la tirria del propietario porque se vea obligado a acercarse a la puerta y observar cuidadosamente el dibujo del espacio que tiene asignado. Le ven cada día pasar por allí, quizás sepan donde vive... sería mejor poder consultarlo también a través de una web y comunicar la infracción, si es el caso, con garantía de anonimato.

Si los vándalos, que se reproducen como los piojos, pongamos que pintan un muro, ya sea público o privado, con unas letras enormes o pequeñas, es igual, y usted avisa del estropicio al Ayuntamiento, es responsabilidad de la administración municipal haberlo evitado y si es necesario perseguir a los autores y castigarlos; usted no tienen por qué arriesgarse a que su nombre circule junto a la denuncia.

Podría extenderme en ejemplos de advertencias sobre desmanes urbanísticos, ruidos, uso indebido de reservas de estacionamiento, basuras... Quien gobierna debe entender que una ciudadanía comprometida y responsable necesita sentirse amparada por los órganos de gestión. Necesita que su colaboración altruista, ni se castigue ni le ponga en riesgo y además necesita que su esfuerzo se vea recompensado con la eficacia que hay que exigir a quienes pagamos y en quienes delegamos.

Que no me cuenten que es imprescindible el nombre de quien denuncia por una cuestión de garantías jurídicas, porque parece que esas garantías jurídicas siempre amparan al infractor. Que modifiquen lo que sea necesario para cambiarlo.

Estoy segura de que cualquier integrante de las candidaturas al municipio de Palma que ya están en juego, entienden y comparten lo que digo. Pues que trabajen y den una solución ya.

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