14 de mayo de 2019
14.05.2019

Un turista del 'hotel vikingo' en Son Espanyolet entra en la casa de un vecino

El propietario de 85 años se encontró en su jardín a un inquilino de una de las villas del 'hotel' del noruego, denunciadas reiteradamente por los vecinos del barrio. Ha puesto una denuncia por allanamiento de morada

14.05.2019 | 13:36
Un turista del 'hotel vikingo' en Son Espanyolet entra en la casa de un vecino

La alarma entre los vecinos de Son Espanyolet a causa de las molestias ocasionadas por los turistas que alquilan a la empresa Alzina Living, propiedad del empresario Erik Olsen, ha cruzado las líneas rojas. La noche del pasado lunes, Joan Lacomba, de 85 años y residente en este barrio en la calle Porto, oyó ruidos.  Eran las 21.30 horas. "Vi la luz de una linterna. Pregunté quién era y escuché 'mi gato'. Apagaron todas las luces de la casa que alquila el noruego. Me asusté mucho y llamé a la vecina. Alguien había saltado la tapia y entrado en mi casa", contó ayer, aún con el susto en el cuerpo.

En un primer momento, dieron aviso a la Policía Local "pero nos dijeron que no podían venir hasta una hora más tarde", cuenta María Carrasco, la otra vecina del alojamiento turístico que ya ha sido denunciado en numerosas ocasiones por ruidos y molestias al vecindario. "Hemos puesto más de 40 denuncias pero solo han venido una vez. ¡Es decepcionante! Eso sí, cuando avisamos porque aparcan sus coches de alquiler delante, vienen enseguida porque cobran la grúa", describió la indignada vecina de un barrio, el de Son Espanyolet, que está harto de los "desmanes" que se están llevando a cabo en los negocios de alquiler vacacional del promotor noruego Erik Oren.

"Son Espanyolet se está convirtiendo en el barrio de turismo de hooligans. De ser un barrio tranquilo a ser un lugar sin ley, barra libre para estos desmanes", indicó Tolo Seguí, portavoz de la plataforma de vecinos que lucha para denunciar hechos como el sucedido anoche en la calle Porto 41.

La sociedad Alzina Living comercializa 40 plazas turísticas repartidas entre las calles Porto, Mas y Alzina. El pasado mes de abril Turismo multó al promotor de estos negocios que han puesto en pie de guerra a los vecinos contra Olsen que podría tener que pagar 120.000 euros por comercializar más plazas de las permitidas además de ofrecer servicio de restauración, algo que no está permitido en el alquiler vacacional.

Urbanismo también le impuso una infracción que ha quedado reducida en un 95 por cien, es decir, Olsen ha tenido que pagar unos 300 euros. "¡Por esta cantidad te la juegas, y vas construyendo más metros de los permitidos", comentan irritados los vecinos. "La normativa de Urbanismo es de risa; y encima, en Turisme, faltan celadores para vigilar el incumplimiento de la ley de alquiler vacacional. Es un desastre", añadió el portavoz de los vecinos.

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