12 de febrero de 2019
12.02.2019
Barrios

El alquiler vacacional provoca una 'guerra' en Son Espanyolet

Aparecen pintadas contra el empresario de Alzina Living en una de sus últimas propiedades en las que se le describe como "prepotente e incívico" - Lo denuncia a la Policía y también daños en su coche

11.02.2019 | 21:51

Hay tensión en Son Espanyolet. Las adquisiciones de plantas bajas que el empresario noruego de Alzina Living Erik Oren reforma después para convertirlas en alquiler turístico han terminado con la tranquilidad de este barrio hasta convertirlo en un escenario nada amistoso. Ayer apareció una pintada en la fachada de una casa en la calle Alzina número 40, propiedad de este mismo negociante, en la que se lee: "¡Váyase! En este barrio no lo queremos! El propietario de esta casa es un prepotente, incívico, irrespetuoso, maleducado y mentiroso".

El varapalo no se limita al empresario escandinavo; también recibe la Administración: "Los políticos le dejan hacer lo que le pasa por los cojones. ¡Váyase!", reiteran.

Por ello, el propietario que domina el alquiler turístico en Son Espanyolet denunció ayer un presunto delito de daños que alguien desconocido le había causado en el vehículo consistente en un rayazo en la parte lateral izquierda trasera. Según consta en la denuncia, los hechos ocurrieron entre el día 10 y el 11 de febrero a las 9.00 horas. El vehículo estaba aparcado frente a la casa, en Alzina 40, en la que aparecieron las pintadas que han sido denunciadas como un presunto delito leve de amenazas.

Los vecinos no aplauden estas maneras pero "nos sentimos indefensos ante la indiferencia de la Administración", indicaron.

Ayer por la tarde se reunió la plataforma vecinal creada para reclamar que el barrio siga siendo residencial y no turístico. Los residentes llegaron a pedir al Ayuntamiento que la declarase "zona de exclusión".

El nuevo propietario tiene licencia para reformar esta casa en Alzina 40, solo que ha cundido la alarma porque "estamos viendo cómo se descarga por la parte trasera una cocina industrial y baños para mujeres y hombres. Esto sobrepasa los límites de la legalidad".

"Él ha pedido licencia para residencia; si lo que quiere es poner un restaurante, está en su derecho, pero que lo haga con permiso. ¡Estamos quemados!", dice un vecino.

Los residentes han denunciado los ruidos que hacen tanto en obras como los ocasionados por los usuarios de Alzina Living.

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