13 de enero de 2019
13.01.2019
Testimonio

Un taxista en turno de noche: "Tenemos miedo, pero no dejaremos el taxi"

El taxista Gabriel Rodríguez hace el turno de noche. Es "hermano del alma" de uno de los colegas atacados días atrás - En dos semanas han sufrido cuatro asaltos con una violencia extrema

13.01.2019 | 02:45
Un taxista en turno de noche: "Tenemos miedo, pero no dejaremos el taxi"

Las medidas

  • Cort dará 30.000 euros para instalar videocámaras en los vehículos
    Los taxistas llevan años pidiendo ayuda a la Administración para paliar la inseguridad de un oficio de riesgo. Cinco ataques en menos de un mes, alguno de ellos acompañado de extrema violencia, han hecho reaccionar al equipo de gobierno municipal, que este lunes se reunirá con el sector del taxi para expresarles su apoyo, además de informarles de que se ha consignado una partida de 30.000 euros en el presupuesto de 2019 destinada a la compra de cámaras de vigilancia. Joan Ferrer, regidor de Movilidad, expresó el pasado jueves que "se va a modificar la convocatoria para incluir esta medida de seguridad además de estudiar incrementar la dotación". Asimismo, se incluirán cursos de autodefensa y consejos en materia de seguridad. Al mismo tiempo, los agentes de la Policía Local están en colaboración con la Policía Nacional, que es quien se está encargando de la investigación de los atracos cometidos con gran violencia y que han dejado al sector del taxi con miedo en el cuerpo, sobre todo a los que trabajan de noche. El PP criticó la demora en aplicarlas.
     

DIARIO de MALLORCA se sube a un taxi y recorre algunos de los escenarios de los últimos atracos sufridos por taxistas del turno de noche. El colectivo está alerta pero confía en que la Policía detendrá a estos delincuentes que actúan de manera parecida en la zona de Cala Major y Gomila. ¿Cómo pueden defenderse? Prefieren cámaras de seguridad que mamparas

Desde el 21 de diciembre al 7 de enero, cinco atracos a taxistas, algunos de ellos llevados a cabo con extrema violencia, han puesto al colectivo en pie de guerra. A lo Gandhi. "Tenemos miedo pero no dejaremos el taxi", asegura Gabriel Rodríguez, taxista con diez años de experiencia y que cubre el turno de noche "porque es el que más me gusta".

DIARIO de MALLORCA se ha montado en el taxi de noche y con él nos hemos desplazado a algunos de los lugares donde colegas de Gabriel fueron atracados entre los días 28 y 29 de diciembre y 6 y 7 de enero. En este último, la víctima fue Leo, "amigo y casi un hermano", expresa un apesadumbrado Gabriel.

En todos ellos hay circunstancias similares: actúan en grupo, dos, tres y cuatro personas, son jóvenes, y la zona de destino es un callejón sin salida con escaleras cercanas, que les permite huir rápidamente. La zona que ha registrado el mayor número de atracos, tres, es Cala Major. El otro punto caliente es Gomila, donde en la vecina plaza del Mediterrani, dos menores de 16 años atracaron con un cuchillo a otro taxista. En el forcejeo, le hirieron en la mano.

Frente a la amenaza de esta oleada de violencia y, sobre todo, tras el ataque a su amigo Leo, han creado un grupo de taxistas para darse apoyo mutuo en noches cuyas carreras pueden acabar en tragedia.

"Tenemos nuestras claves. Si alguno recoge a alguien que puede resultar sospechoso, o tiene una carrera en uno de esos puntos negros, nos lo decimos, hablamos", explica. Con todo, se reafirma, "Palma no es una ciudad peligrosa para trabajar".

Son las 22 horas, un jueves que anticipa un fin de semana víspera de las fiestas de la ciudad. El paseo Marítimo está tranquilo. Gabriel conduce un taxi adaptado para personas con movilidad reducida. Se dirige al lugar donde Leo recogió a las tres personas que poco más tarde le asaltarían a puñetazo limpio. Lo relata y tiembla.

"Entre las calles Ramón y Cajal y la avenida Argentina le pidieron que les llevara a la cuesta que hay antes de llegar al hotel Nixe. Una vez allí, le indicaron que se parara, le dieron un puñetazo y le cogieron del cuello. Intentó zafarse pero le pegaban más, así que se quedó quieto y dejaron de darle. Le robaron 150 euros, el teléfono móvil y el datáfono. Tuvieron la sangre fría de abrir la puerta trasera del coche buscando más botín. Entre los asaltantes había una mujer. Es sorprendente".

El lugar donde tan solo unos días atrás tuvo lugar el ataque al taxista Leo es solitario. Un escalofrío recorre el interior del taxi con el rótulo verde encendido. Libre.

Él se enteró del atraco a su amigo y se dirigió a la comisaría de la Policía Local a poner una denuncia. "Después le acompañé al centro de salud de Llucmajor porque él vive allí. Está bien", asegura. ¿Dejará el turno de noche? "No, seguirá". Como él.

Dos años atrás, Gabriel fue atracado cuando acompañó a Son Banya a un cliente que iba a comprar marihuana. "Los taxistas no entramos en el poblado, y yo no sueño trabajar por ahí, pero era una noche mala, llevaba poco en la caja, unos 25-30 euros, y el cliente que solicitó el servicio por emisora era agradable. Nos atracaron, me hicieron abrir el taxi para robarnos; eran dos gitanos. Me dieron un puñetazo en la oreja que me perforó el tímpano. Puse denuncia. A los dos días los cogieron. Cuesta rehacerte, pero sigues. Ya digo, Palma es tranquila, salvo esas borracheras de latinos, o en verano, los turistas borrachos; a veces, algún listillo hace un 'sinpa'. ¿Les persigues por unos pocos euros? Yo no".

Mamparas, cámaras, esprays

Ser taxista es un oficio vulnerable. Los chóferes están solos y tras su nuca pueden esconderse un cuchillo, unas manos, una bolsa de plástico, una pistola. Si quien conduce es una mujer, el temor se incrementa.

"Ellas son las que tienen más miedo. Desde lo ocurrido, las que hacen turno nocturno se van antes a casa", asegura Gabriel Rodríguez.

¿Cómo protegerse? Mamparas, cámaras de seguridad, esprays de pimienta... El Ayuntamiento anuncia ayudas para la compra de cámaras de seguridad de alrededor de 30.000 euros, con la idea de aumentar la cantidad.

"Creo que es la mejor alternativa porque hace que el cliente se sienta cohibido, y puede disuadirle. En cuanto a las mamparas, a mí, particularmente, no me gustan. Me resultan muy incómodas, y más en el tipo de taxi que manejo. El espray de pimienta puede funcionar si el atacante es una sola persona, pero ¿qué haces cuando son más?"

Los cursos de autodefensa, que va a proporcionar el Ayuntamiento, tampoco garantizan nada. "Por más técnicas que te enseñen, el problema es el ataque en grupo. En mi opinión, si te atracan, lo mejor es darles el dinero. De todos modos, tampoco llevamos tanto dinero. No es lo habitual".

Gabriel conduce y habla. Poco a poco se ha ido tranquilizando. Llegamos a la plaza del Mediterrani, otro lugar donde se ha producido un reciente atraco. Enseña las escaleras que conducen al Marítimo. "En noches de juerga, hay mucho trasiego, y pueden confundirse con la gente", dice.

"Intentas evitar estos puntos calientes para evitar problemas, pero te puede pasar en cualquier lado. Hemos pedido más presencia policial en estas zonas. Creemos que estos últimos atracos son bandas. Piensan que es dinero rápido y fácil pero se equivocan. Los van a coger, estoy seguro", afirma. Bajamos de su taxi. Le queda mucha noche por delante. Suerte.

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