30 de diciembre de 2018
30.12.2018

Desangelada plaza de Cort

Una escasa iluminación navideña y multitud de obstáculos son las críticas de comerciantes y usuarios sobre el lugar donde mañana sonarán las campanadas

30.12.2018 | 02:45
Desangelada plaza de Cort

A las puertas de Nochevieja, Cort no parece el lugar en el que miles de palmesanos cumplen la tradición de tomar las doce uvas. Cualquier otra de las principales plazas y calles del centro están más iluminadas que el histórico emplazamiento desde donde el reloj d'en Figuera marca el tañido de las campanas. El corazón de Ciutat estaba cubierto antaño en Navidad con hileras de luces a modo de carpa, que descendían desde la sede del Ayuntamiento hasta las fachadas de los edificios de enfrente. Sin embargo, ahora nada brilla en el cielo, ya que la única decoración es un remedo de damasco led en el balcón de la casa consistorial y tres solitarias bolas colgadas en la confluencia con la calle Palau Reial.

Los comerciantes y paseantes de Cort envidian las estrellas de la plaza de la Reina, los árboles del Born y Unió, las bolas de Jaume III y, sobre todo, la carpa iluminada de la plaza de las Tortugas. Allí se trasladó la celebración hace tres años a causa de las obras que se estaban realizando en el voladizo de la fachada del consistorio y en un hotel, pero el establecimiento turístico abrió el pasado marzo y la zona continúa sin luces acordes a la importancia del lugar.

Por el 'vídeo mapping'

La causa de que la plaza de Cort esté desangelada un año más es el vídeo mapping proyectado en la fachada del edificio durante la fiesta del encendido de las luces de Navidad en toda la ciudad, que tuvo lugar el 22 de noviembre. "Las imágenes de animación no podían ser proyectadas con una iluminación como la que había antes por motivos de seguridad. Por eso este año no se colocó la carpa, pero el próximo habrá una nueva más elevada, adaptada a la normativa y con luces renovadas", tal como explica el concejal del área de Infraestructuras, Rodrigo Romero.

Otra de las quejas respecto al poco cuidado con la estética de la plaza es la proliferación de vallas de plástico, en especial azules, usadas por el Ayuntamiento para sustituir las jardineras existentes el resto del año y delimitar la cola de gente que se forma estos días festivos con el objetivo de subir al Trenet de Nadal, un trenecito que pasea a los niños por la ciudad. Los comerciantes consideran esta solución temporal "una chapuza" y no entienden "por qué no las quitan y ponen cada día o buscan una alternativa". Lo mismo dicen sobre el "cutre" vallado metálico que protege el popular olivo de Cort. En este caso, el concejal dice que "solo estará unos días, hasta que se celebre la Nochevieja, ya que la preservación del árbol es mucho más importante".

No son los únicos elementos y obstáculos que causan una mala impresión. La excesiva ocupación de las terrazas y el mobiliario que las rodea es una crítica habitual denunciada infinidad de veces por la Federación de Vecinos y la asociación proteccionista ARCA. Sin embargo, "la decadencia de la plaza de Cort no tiene marcha atrás desde que se ha convertido en un parque temático dedicado en exclusiva al turismo y se ha ido expulsando a los residentes", en palabras del comerciante Xisco Clapés. "El declive comenzó con el cierre del edificio municipal de Can Bauzá, al que siguió el de los bares para gente de aquí. Ahora todo son negocios destinados al turismo", lamenta quien lleva 27 años en este lugar, "desde el día que plantaron el olivo de Cort".

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