02 de agosto de 2018
02.08.2018

La peatonalización de la plaza Banc de l'Oli se estrena con quejas y recogida de firmas

Los vecinos exigen a Cort más aparcamientos y a mejor precio, así como decidir sobre los usos de este lugar

01.08.2018 | 19:53
La peatonalización de la plaza Banc de l´Oli se estrena con quejas y recogida de firmas

El primer día de peatonalización de la plaza Banc de l'Oli llegó ayer acompañado de una recogida de firmas de los vecinos y de varias peticiones que registraron en el ayuntamiento de Palma. Entre ellas, exigen disponer de más abonos, y a mejor precio, en los aparcamientos públicos.

Mientras los operarios retiraban las señales de tráfico de la plaza Banc de l'Oli, en la que desde ayer los vehículos no pueden aparcar ni circular, los vecinos Rosa Deyà, Raquel Hurtado y Manel Forteza presentaban las 40 firmas de otros tantos residentes, en contra de cómo se ha peatonalizado la plaza. Los vecinos se quejan de que Cort solo ha puesto a su disposición diez abonos de 24 horas a un precio de 100 euros mensuales. "Creemos que 1.200 euros anuales para poder aparcar el coche en tu barrio es un abuso", denuncian en el documento registrado.

Por ello, y ante la progresiva eliminación de espacio para aparcar, los vecinos piden "estacionamientos asequibles para todas las personas del barrio que lo necesiten, tanto en el aparcamiento Comtat del Rosselló como en el de la plaza Major" y flexibilizar las zonas de aparcamiento.

La recogida de firmas en contra de cómo se ha hecho esta peatonalización y para exigir más aparcamientos se inició el pasado martes, pero continúa en el Bar Oli 13 y en el Café Verde.

Rosa Deyà explicó ayer que los residentes en esta zona no se oponen a la peatonalización de Banc de l'Oli, pero sí exigen participar en el diseño de lo que será la plaza a partir de ahora, por lo que esperan que desde Cort se les convoque a una reunión.

No solo los precios de las viviendas, también la falta de aparcamiento y el coste de una plaza privada es otra manera de desplazar a los habitantes del barrio, añadió Deyà.

"Una ciudad amable cuida de las personas que viven en ella. Nosotros tenemos cuidado de la ciudad, ¿quién cuida de nosotros? Pedimos que el barrio sea para quien lo habita y no solo para quien lo visita", reivindican los vecinos.

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