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Sa Torreta

Una ciudad de cine

Una cola larguísima en el Metropolitan. Torrelló

Una cola larguísima en el Metropolitan. Torrelló Torrelló

Una ciudad de cine. El titular da pie a numerosas interpretaciones. La mayoría de ellas son válidas. Palma es una ciudad de cine porque, en comparación con otras de su mismo tamaño mantiene una oferta de pantallas superior a la media. Palma es una ciudad de cine porque los espectadores siguen disfrutando de la magia de seguir una historia en una sala oscura y en una pantalla de gran formato.

Es cierto que ya no se forman colas como la que fotografió Torrelló en el Metropolitan, la imagen que acompaña este artículo. Han desaparecido decenas de salas históricas como las del Born, Hispania, el mismo Metropolitan, Lumiére, Avenida, Capitol... una lista que podría llenar esta columna. Sin embargo, la capital mallorquina continúa siendo una ciudad cinéfila.

Otra interpretación posible del titular sería que Palma es una ciudad de cine porque es espectacular, fantástica, imaginativa. ¿Qué quieren que les diga? Creo que también podría entrar en esta acepción. Una catedral junto al mar. Un casco antiguo inmenso. Un paseo espléndido sobre la muralla. Un castillo de planta redonda... No falta casi nada. Otra posibilidad sería la de una ciudad en la que se filman muchas películas. También vale.

Sin embargo, Palma y Mallorca podrían ser aún más cinematográficas si hubiese arribado a buen puerto el proyecto de crear la gran Ciudad del Cine que hace medio siglo se trajo debajo del brazo un ciudadano estadounidense llamado Ion Nicola.

El asunto olía a fantasmada. El tal Nicola anunciaba un inversión de 33 millones de dólares ­-una barbaridad para la época- para crear un "nuevo Hollywood que superaría al de California y Cinecittà en Roma".

La isla reunía, según el promotor, "las mejores perspectivas para el montaje de una gran industria cinematográfica internacional". Clima adecuado, costes de producción razonables y buenas comunicaciones.

Sin embargo, como ocurre con la mayoría de fantasmadas, la cosa quedó en nada y Ion Nicola fue otra estrella fugaz que desapareció de la isla tan rápido como había llegado.

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