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Diario de Mallorca

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Sa Torreta

Primera piedra del Museu de Mallorca

Ca la Gran Cristiana, durante las obras de restauración.

Hace exactamente medio siglo que el Ayuntamiento pagó 17 millones de pesetas (102.000 euros) por Ca la Gran Cristiana, un casal de la calle Portella, también conocido como Can Desbrull. El consistorio cerró la operación con la familia Villalonga Truyols para cederlo a la dirección general de Bellas Artes, que se había comprometido a habilitar el inmueble como Museu de Mallorca.

Hacía un siglo que la ciudad buscaba un lugar adecuado para mostrar el patrimonio arqueológico y artístico de la isla. Las experiencias museísticas previas se reducían al llamado Museo Provincial de Bellas Artes en sa Llonja, a la exhibición de las colecciones de la Societat Arqueològica Lul.liana en La Sapiència, o al Museo de Raixa creado a partir de las adquisiciones del cardenal Despuig y finiquitado por sus herederos.

En el momento de la compra de Ca la Gran Cristiana los hallazgos de las excavaciones en los conjuntos prehistóricos se almacenaban en la Casa de Cultura de la calle Ramon Llull. Las nuevas instalaciones iban a suponer un alivio para los investigadores.

Los orígenes del edificio son medievales, y así se refleja en restos de la fachada de la calle Portella. Su aspecto actual, si excluimos la adaptación museística, obedece a la reforma emprendida por el primer conde de Aiamans en el siglo XVII. El nombre popular es heredado de Catalina Zaforteza i Tugores. Vivió entre1833 y 1912, en 1856 se casó con Mariano Villalonga i Tugores, del que enviudó cinco hijas y doce años después. Dedicó el resto de su vida a administrar su inmenso patrimonio y a la causa carlista. Lo segundo le ocasionó problemas con las autoridades. Los primero incluía fincas como Son Angelats (Sóller), el Teix o la Torre de Son Granada (Llucmajor).

Los trámites y las obras para abrir el museo se prolongaron hasta 1976. Hoy los mallorquines que lo visitan pueden recrearse con una espectacular sala de bronces prehistóricos y romanos, una valiosa colección de pintura gótica o, sin pretender ser exhaustivos, una muestra de la cerámica que abarca desde la prehistoria hasta la creada en sa Roqueta.

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