Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Sa Torreta

El manzano de Eusebi Estada

Un árbol que ha nacido vigoroso en una zona insulsa.

El más espléndido de los manzanos de Palma no da manzanas. Sus frutos no desprenden una fragancia suave que impregne el ambiente. No aceptan un mordisco de la Cenicienta ni que las atraviese una flecha de Guillermo Tell, aunque quizás tentarían a la mismísima Eva. Es un árbol bíblico. En el Génesis es citado como el de la ciencia del bien y del mal. La iconografía siempre ha visto un manzano en este árbol "bueno para comer, agradable a los ojos y codiciable para alcanzar la sabiduría". Casi como el nuestro.

Sus manzanas no alimentan. Alegran la vista. No se sabe si son Fuji, Golden o Reineta, pero su verde Granny Smith adorna una de las calles menos atractivas. Nadie plantó el árbol. Es el resultado de la imaginación de un creador, pero no de un dios. Es enorme desde el primer día, aunque desde entonces no ha desarrollado nuevas ramas. Sus frutas no maduran y sus hojas son perennes. Sus trazos rojos, azules y verdes llaman la atención de quienes circulan por la calle Eusebio Estada y distraen por un momento a los que se trasladan en coche. Los usuarios del tren de Sóller reciben un anticipo de las maravillas de la naturaleza mallorquina en la Serra de Tramuntana, ausentes en los primeros kilómetros de la ciudad, cuando los vagones del ferrocarril discurren entre los edificios irregulares del Eixample, las naves del polígono industrial de Son Castelló y los edificios del complejo de tratamiento de residuos de Son Reus? El viaje en tren a través de la naturaleza no comienza hasta que desaparece el rastro urbano.

Nuestro manzano es una pintura. Hecho a brochazos largos y seguros sobre un muro blanco de la gasolinera de British Petroleum de la calle Balmes. Arte donde otros hubieran dejado un lienzo para que unos grafiteros pintaran sus mamarrachadas. Una obra que hasta ahora ha sido respetada por quienes gustan de emborronar la ciudad.

Un manzano tentador por su belleza, que ha convertido un lugar insulso de la ciudad en una explosión de color. ¡Ojalá se siembren o se creen muchos más frutales como el manzano de Eusebio Estada!

Compartir el artículo

stats