17 de agosto de 2017
17.08.2017
Vandalismo

Los musulmanes denuncian vandalismo en su cementerio dentro de Son Valentí

Excrementos sobre las sepulturas y destrozos de las flores son algunos de los ataques sufridos en las últimas semanas

16.08.2017 | 20:18
Vista general del pequeño cementerio destinado a los musulmanes.

El cementerio musulmán situado en Son Valentí ha sufrido actos vandálicos y está abandonado a su suerte. Al menos esa es la impresión que tienen los familiares de quienes allí están enterrados y que han comprobado el estado de suciedad e incivismo por parte de otros. Excrementos sobre las sepulturas y adornos florales destrozados son solo dos ejemplos de la falta de respeto hacia esta cultura, denuncian a este diario.

De las 39 sepulturas, tan solo unas pocas lucen una placa y algunas flores. No hay más ornamentación. Su religión tampoco lo contempla. Ningún letrero indica que allí se ha dado entierro a ciudadanos musulmanes. Pero los familiares que acuden a honrar la memoria de sus seres queridos denuncian actos denigrantes contra la cultura islámica.

Quejas por la falta de vigilancia

Este cementerio está situado muy cerca de dos entradas al camposanto antiguo, en la zona que da a la rotonda del camino de Jesús y muy cerca del camino de Ca l'Ardiaca. Sin indicaciones es muy difícil reparar en él, pero al mismo tiempo, es muy accesible y esa zona de Son Valentí, a determinadas horas, está más solitaria que otras del mismo recinto. Además, este área musulmana está parcialmente rodeada de cipreses, por lo que queda aislada del resto.

Esa es una de las quejas de los musulmanes. La falta de vigilancia. Según su versión, la Empresa Funeraria Municipal (EFM) les ha asegurado que no tiene medios, ni humanos ni técnicos, para aumentar la seguridad. Este diario intentó ayer tener la respuesta de la empresa funeraria sin éxito.


Flores esparcidas sobre el nicho (izqda.); y excremento con papel de váter.

La denuncia pública de los familiares se suma a algunas que ha recibido la Federación Islámica de Balears. Su presidente, Mahfouz Abumahfouz, prefiere esperar y recabar más información antes de presentar una queja formal, pero sí manifiesta que es responsabilidad de la EFM mantener el cementerio en buenas condiciones y que las exigencias de los ciudadanos musulmanes no son "nada fuera de lo normal".

Responsabilidad municipal

Abumahfouz tiende la mano al Ayuntamiento para colaborar en lo posible y manifiesta que "tiene que ayudar todo el mundo" a la hora de convivir, pero reitera que la limpieza del cementerio es una responsabilidad municipal y que estas sepulturas "no son tratadas como se tienen que tratar".

El presidente de la Federación Islámica considera que el cementerio ya nació "muy limitado", con 39 nichos para una población que se cuenta por decenas de miles de personas en Balears. Pero de momento, no hay alternativa. Abumahfouz explica que para ello se debe presentar un proyecto al Ayuntamiento, ya sea el de Palma u otro, paso que no han dado.

En su momento, fue la Liga Musulmana la que ultimó los detalles de este cementerio con el Ayuntamiento, acuerdo que desde la Federación Islámica se rechazó, ya que, según esta organización, la Liga no estaba oficialmente registrada como entidad religiosa.

Inaugurado hace siete años

El cementerio musulmán se inauguró en enero de 2010, tras casi dos décadas de reivindicaciones, promesas y parones en las obras. Se trataba de 39 nichos, 35 destinados a adultos y cuatro a niños, que permitían enterrar los cuerpos sobre su costado derecho y con la cabeza orientada a la Meca. Pese a que los musulmanes entierran a sus muertos directamente en la tierra, la política mortuoria de Balears exige que sean enterrados en un ataúd.

Cuatro años después de su inauguración, este cementerio musulmán ya se había quedado lleno, por lo que, desde entonces, las diferentes comunidades musulmanas llevan a cabo colectas de dinero con el que costear la repatriación del fallecido, que en su país de origen es enterrado según los ritos islámicos.

El enterramiento musulmán comienza con la limpieza del cuerpo del fallecido con agua tibia, que posteriormente es envuelto en un sudario.

La fosa debe ser excavada en dirección a la Meca y sin utilizar ninguna máquina, es decir, manualmente. Un grupo de musulmanes reza al difunto antes de que sea introducido en la sepultura. Se cubre con tierra y se lleva a cabo la oración del id. Para señalizar la tumba, se coloca una placa con el nombre del difunto.

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