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Sa torreta

Juego de diferencias en Cala Major

¿Qué sobra y qué falta en esta tarjeta postal?

¿Qué sobra y qué falta en esta tarjeta postal?

Esta tarjeta postal de la playa de Cala Major podría servir para el juego de las diferencias. ¿Que había en los años 70 y hoy ha desaparecido? O viceversa, ¿qué elementos inexistentes se han sumado al paisaje de hace casi cinco décadas?

Juguemos. El Hotel Cala Mayor es el edificio más grande. ¿Sigue ahí o fue derribado gracias a uno de los escasos proyectos de esponjamiento que se han aplicado en la que fuera zona de veraneo pionera de Palma? A la izquierda asoma un pinar frondoso con ejemplares que durante décadas ha sentido la brisa marina y ha soportado los escasos temporales que penetran en la bahía. ¿Sobrevive alguno? ¿Han sido todos víctimas del proceso de destrucción de la costa en el que nos hemos afanado? En lo más alto de la montaña asoma un antiguo chalé de veraneo con esta torre tan característica de las construcciones de principios del siglo XX. ¿Continúa en pie? Y en caso de respuesta positiva, ¿aún es visible desde la playa?

¿Cuántos edificios actuales faltan en la foto?... (Esta pregunta queda suprimida para que el lector no pierda la cabeza intentando echar las cuentas).

La arena, ¿es esta la dimensión de la playa?, ¿cuántos metros tiene hoy la franja en la que los turistas se tuestan al sol?, ¿la naturaleza ha obrado el milagro o estamos ante la acción de la mano del hombre? Si es la especie humana quien ha intervenido, ¿cuál era su objetivo?, ¿mejorar la naturaleza acaso?

Las hamacas. Fabricadas en buena madera. Tienen parasol y reposapiés. ¿Siguen teniendo estilo o usan el plasticazo que homogeneiza una playa del Caribe con una del Mediterráneo, una ensangrentada de Túnez con otra libre de Alcúdia?

Quizás se debería replantear el artículo. En lugar de buscar las diferencias habría que centrarse en una meta alcanzable y medible: las semejanzas entre ayer y hoy. De entrada solo se aprecian dos. La primera son los turistas en busca de sol y relax para recobrar energías. La segunda es el mar, el Mediterráneo cantado por los poetas que nos bendice desde hace milenios.

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