23 de junio de 2015
23.06.2015

El Consell se retrasa en el pago de las expropiaciones del segundo cinturón

Una familia impide la entrada a su finca hasta que el Ejecutivo insular les pague una parte de los terrenos

23.06.2015 | 02:33
La finca Can Furió, ayer por la mañana.
El Consell de Mallorca se está retrasando en el pago de algunas expropiaciones para la construcción del segundo cinturón. Unos pagos que había prometido el año pasado y que a día de hoy todavía no ha abonado.

La tardanza provocó ayer un contratiempo en la ejecución de las obras. Hacia las nueve y media de la mañana un grupo de ingenieros y responsables de la construcción del segundo cinturón se personaron en la finca de Can Furió, situada junto a la rotonda que une la carretera vieja de Sineu con el segundo cinturón.

La familia Nadal, propietaria de los terrenos, se negó a abandonar la finca. Las tres hermanas propietarias aseguran que no se marcharan hasta que el Consell de Mallorca cumpla su promesa de abonar la primera parte del precio de la expropiación.

Según su testimonio, en mayo de 2014 firmaron las actas de ocupación, que son los documentos que permiten que la institución insular se apodere de la casa y los terrenos para construir allí encima una nueva macrorrotonda.

Desde entonces esperan el pago. "Nos van a quitar una finca sin darnos nada a cambio", denunció ayer Esperanza Nadal, hija de la propietaria. Su madre vivió hasta hace unos meses en Can Furió, una finca que data de 1850. "La administración está actuando como una apisonadora, así que la única fuerza que tenemos es conservar la casa hasta que nos paguen", declaró Tina Nadal, otra de las hermanas.

El Consell promete pagar

El Consell de Mallorca explicó ayer a este diario que el pago de la primera parte de la expropiación se hará efectivo el mes que viene. Desde el Ejecutivo insular, señalaron que el expediente ya está tramitado y solo queda que la tesorería realice el pago.

Mientras tanto, las empresas constructoras del segundo cinturón no podrán entrar a Can Furió. Cuando les hayan expropiado, a la familia Nadal solo les quedará una pequeña parte de los terrenos. Se trata de la segunda expropiación que sufre la familia en esa misma finca. Según recuerdan las hermanas, a mediados de los 90 la administración ya dividió sus terrenos para ejecutar la carretera que une el centro comercial Alcampo con el Coll d'en Rabassa.

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