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Extorsión

"Cerré mi bar porque la Policía me hizo la vida imposible"

Niko, antiguo dueño del ´Muppets Cavern´ en la Playa de Palma, asegura haber sido "hostigado" todas la noches por agentes de la Policía Local, aunque "tenía todo en regla"

Niko, el antiguo dueño del Muppets Cavern, muestra las decenas de recursos que interpuso contra la Policía.

Niko, el antiguo dueño del Muppets Cavern, muestra las decenas de recursos que interpuso contra la Policía. Lorenzo Marina

Cuando Niko decidió tomar las riendas del Muppets Cavern en la Playa de Palma no sospechó que pronto se convertiría en una auténtica pesadilla. La presencia de agentes de la Policía Local en el interior de este bar de copas, con licencia de bar musical, se convirtió en algo cotidiano para que cerrara. Pese a la decena de recursos que interpuso, se vio obligado a cerrar definitivamente sus puertas. No había pasado ni un año de su apertura.

"Teníamos licencia de bar musical, la placa expuesta, habíamos hecho todas las reformas adicionales que nos habían pedido y nos seguían hostigando", recuerda este vecino colombiano de 44 años, afincado en Calvià. Entonces no acertaba a encontrar ninguna explicación por la continua presencia de agentes en su local. Tras la aparición de los presuntos casos de corrupción policial en la Playa de Palma, Niko piensa que él podría ser una de tantas víctimas que sufrieron los estragos. "Cerré el Muppets porque la Policía me hizo la vida imposible, si no lo habría mantenido abierto", subraya, todavía cariacontecido.

"Instalamos doble puerta, teníamos extintores, la salida de emergencia habilitada, controlamos el nivel de decibelios... Nada fue suficiente. Lo peor de todo es que nunca nos comunicaron qué era lo que supuestamente hacíamos mal", rememora Niko.

El Muppets Cavern está enclavado en el Balneario 2 de la Playa de Palma. Se trata de una zona de turismo eminentemente holandés. La profusión de locales de copas y ocio en este punto es muy abundante. Al parecer, este hecho era esgrimido por los agentes para conminar al dueño insistentemente a que echara el cierre. "Me dijeron que no podía estar abierto a menos de 25 metros de determinados locales. Otras veces hacían mención a supuestas denuncias de vecinos. Mi local estaba en un sótano e insonorizado. Otros pubs ruidosos en la superficie no recibían denuncias", se lamenta.

"Nunca nos dijeron qué horario podía tener abierto al público", explica Niko. "La licencia me permitía abrir hasta las cuatro de la madrugada, pero siempre me obligaban a cerrar mucho antes. Me decían que no podía tener abierto a las doce de la noche, cuando la licencia me lo permitía", recalca.

A partir de entonces tomó la determinación de abrir las puertas más tarde. "Como no me decían qué horario era el que podíamos tener, empecé a abrir a las cinco y media de la mañana. Como si fuera un ´after´ o una cafetería. Tampoco les iba bien. Solo querían que cerrara, sin más".

"Estaba indignado"

El antiguo dueño del Muppets asegura que se sintió desesperado por la ausencia de explicaciones de los agentes para que cerrara durante el año escaso que su local estuvo abierto al público. "Estaba indignado. Varias veces grabé a los agentes con el teléfono móvil. Creía que podría utilizarlo en un futuro como prueba, pero me obligaron a borrar los vídeos delante de ellos", indica.

Niko no duda en calificar de "abuso de autoridad" el comportamiento de determinados agentes. "Al tratarse de la Policía, no podía hacer absolutamente nada. Solo recurrir las multas que me ponían", señala. "Si hubiera sido un grupo mafioso, lo podría haber denunciado pero ¿quién denuncia a la Policía?", se pregunta.

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