19 de noviembre de 2014
19.11.2014
Sa Torreta

No manoseéis el monumento a Maura

18.11.2014 | 23:40
No manoseéis el monumento a Maura

Antonio Maura –su escultura, se entiende– no necesita un cambio de ubicación sino que se dignifique la plaza del Mercat, el lugar en el que se levanta desde 1929 el monumento que le homenajea. La caída de la rama que derribó la escultura solo demuestra que hay un problema de mantenimiento, no de emplazamiento. Como escribió La Almudaina el día de la inauguración es un "sitio que convida a la reflexión reposada y serena, al diálogo espiritual con el tribuno que rindió todo su talento y honradez para sobre ellos asentar el verdadero gobierno del pueblo para el pueblo". El concejal de Deportes –y creo que también de Cultura– se ha apresurado a proponer su traslado a la calle Antoni Maura, donde no encuentro un lugar con buena perspectiva para el conjunto escultórico, salvo que el edil pretenda reemplazar a Ramon Llull por el político que primero fue liberal y después conservador.

La escultura tiene su miga. El monumento se erigió por una suscripción popular encabezada por el obispo Gabriel Llompart apenas dos días después de la muerte del político (13 de diciembre de 1925). Se optó por Marià Benlliure (1862-1947) para modelar la obra. El conjunto lo forman dos esculturas. Una, en bronce, es la de Maura. La segunda, en mármol, es una figura femenina y representa a la verdad. El problema es que la simbología de esta virtud requiere que sea desnuda, sin tapujos, sin nada que ocultar. Así era la propuesta del artista en los primeros bocetos. Sin embargo, a alguien debió parecerle una inmoralidad y al final la verdad acabó vestida. Es una media verdad, lo que puede considerarse una ofensa a Antonio Maura.

El consistorio palmesano lo que debe hacer para honrar la memoria de su hijo ilustre es restaurar el monumento a la mayor brevedad posible, mejorar el entorno en el que se encuentra y olvidar traslados inoportunos que no harán más que abrir una nueva polémica. "Mi tierra tiene por frontera el mar por el cual confina con cualquier parte del mundo", dijo un día Maura. Quien pronunció palabras tan bellas se merece mucho más respeto de su ciudad.

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