­"Reivindico el valor pedagógico de la leyenda". Habla un historiador, Gaspar Valero, que lleva, como mínimo 20 años, trazando itinerarios por la ciudad de Palma a través de estas narraciones legendarias. Acaba de publicar, con apoyo de suscriptores y del Institut d´Estudis Baleàrics, Palma, ciutat de llegenda, un regreso corregido y aumentado "porque no he dejado de investigar".

La primera entrega está dedicada a los recorridos por Canamunt y en ella aporta, entre sus novedades, el capítulo dedicado a la dama emparedada, "un tema barroco, de voto de las tinieblas, en el que las mujeres se encerraban entre cuatro paredes como voto de castigo". A finales de agosto, saldrá publicado el segundo volumen, dedicado a Canavall.

Otras incorporaciones a sus ya conocidos itinerarios por esta ciudad legendaria son aportes al clásico del drac de na Coca, muy popular entre los de Ciutat.

"Los mallorquines somos dionisiacos, de ahí que buena parte de la historia la aprendamos a través de la tradición oral de las leyendas. Sería bueno que este legado no se perdiera", recomienda este historiador, y asiduo paseante de Palma.

De hecho, asegura que en septiembre volverá a echarse a la calle para explicar parte de sus reencontradas leyes o darles una nueva lectura a las de siempre. El pasado mes de mayo hizo alguna.

Cuando él empezó a presentar otra cara de la ciudad, apenas había, guías turísticos aparte, competencia. Hoy, la crisis ha procurado que algunos historiadores en paro acudan al abrigo de la ciudad para contarla de otra manera y vivir de sus narraciones.

"Cuantos más seamos, mejor. Lo único que pediría es que fueran licenciados, titlados, y que tuvieran rodaje porque una historia también explica una geografía. La crisis ha favorecido que muchos se busquen la vida", señaló Gaspar Valero.

Él asegura que tanto "España como Italia" somos afines a las leyendas. En su primer volumen recoge mitos, curiosidades y detalles de las zonas que engloban Canamunt, es decir, desde Cort y la Seu a las calles de Morei, Montisión y alrededores, a Santa Eulàlia, Sant Francesc y alrededores.

Meridionales

Ya lo dijo George Sand, los mallorquines son meridionales, como los sicilianos, remata Gaspar Valero. De ahí que seamos fecundos en abonar el territorio legendario. Lo que no significa que "abandonemos la historia". Él cuando empezó a estudiar historia "era reacio a darles crédito porque para mí pesaba más el racionalismo, hasta que comprendí que las leyendas enseñan, y mucho, la historia de los lugares".

En su regreso, Valero ha recuperado leyendas aureas, ciclos dedicados a santos y a milagros, aunque éstos surgen en el segundo volumen, el de Canavall.