Las obras han vuelto a la plaza de España. Apenas dos meses y medio después de la última intervención, realizada a mediados de noviembre, las brigadas municipales trabajaban ayer en al menos ocho boquetes abiertos en el pavimento por la fractura de las baldosas, al parecer a causa del trasiego de gente durante las fiestas de Sant Sebastià. Ante el elevado coste de sustituir las baldosas originales, de pizarra brasileña, los responsables de la reforma optan por cubrir los huecos con hormigón teñido de negro.

El proyecto original de la reforma de las plazas de España y Porta Pintada, obra de la arquitecta Carme Pinós, preveía que el pavimento fuera de piedra de cuarzo. Sin embargo, el consistorio de la época impuso numerosos cambios, tantos que llevaron a la arquitecta a renegar de la obra. El enlosado previsto fue sustituido por baldosas de pizarra brasileña, que han provocado continuas quejas de los vecinos de la zona, tanto por los resbalones que causan cuando se moja como por la extrema fragilidad del material.

Las obras originales concluyeron en 2002, y desde entonces se han repetido los trabajos para reparar las numerosas baldosas rotas. Ante la escasa durabilidad y el alto precio de estas losas, los responsables de las sustituciones optaron por colocar en los huecos hormigón tintado de negro.

El anterior apaño se llevó a cabo a mediados de noviembre. Entonces se repitió la misma escena, con las vallas rodeando los agujeros en los que se colocaba el hormigón, cuyo tono variaba en función de la cantidad de tinte que los obreros echaban en la mezcla.

El panorama era ayer el mismo. Hasta ocho grandes agujeros, abiertos a lo largo del carril bici que recorre la plaza, estaban siendo reparados por las brigadas municipales. Al parecer los desperfectos se deben a la gran cantidad de personas que se concentraron en la plaza durante las fiestas de Sant Sebastià, que habrían provocado que se rompieran más baldosas de lo habitual.