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Palma a la vista

Abren las galerías Avenida

Inauguradas en los setenta y tras dos décadas de exilio, este espacio comercial se convierte ahora en un ´centro gastronómico´, el Da Vinci

Un Cupido ha sustituido el rótulo sesentero de Galerías Avenida.

Un Cupido ha sustituido el rótulo sesentero de Galerías Avenida. / L.D.

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Lourdes Durán

En los años sesenta, las mamás de la clase media se vestían en boutiques, compraban moda en prêt-à-porter que era al lujo lo que hoy es internet -un simulacro bien vestido-. En el tardofranquismo los pantalones de campana fueron un hit y las hijas de las señoras de boutique escandalizaban a papá y a mamá con tanta pierna al raso.

En esas estábamos y en Palma empezaron a surgir los primeros atisbos de centros comerciales, llamados por aquel entonces galerías que en puridad es acepción más correcta. Entre ellas las de las Avenidas, muy cercanas a las de Velázquez. No se esforzaban nada. El nombre de la calle daba identidad a esos bazares ordenados. Cada uno en su casilla.

Con la llegada de los grandes almacenes, y como el pez grande se come al chico, nos volvimos muy american way of life y dejamos de comprar en pequeño para consumir a lo grande. Los macrocentros desplazaron el comercio al detalle. Todo un ídem. Fervores de la ley de la oferta y la demanda.

Echaron el cierre muchos de los pequeños comercios de las galerías y éstas entraron en una decadencia absoluta. Se convirtieron en lugares de paso por el que apenas nadie pasaba, incongruencias muy siglo XXI, porque los subterráneos vacíos siempre dieron mucho miedo.

Ahora que la comida solo es gastronomía y que los cocineros son chef y la tele ya no fomenta el un dos tres sino el Master cocinillas, incluidos a menores -¡a ver qué dice Wert con tanto crío entre los fogones!-, Iñaki Corral ha montado el Centro Da Vinci donde durante cuatro décadas estuvieron las galerías Avenidas, abandonadas a su suerte en los últimos años. En el 201o se hicieron obras para adaptarse a la normativa ya que carecían de licencia de galería comercial.

El empresario vasco, que montó años atrás los Botxo, está convencido que la apertura de estos 18 locales de comida con variedades que van de los pinchos al sushi, pasando por "hamburguesas de autor", va a servir "para reactivar la zona". Asegura además contar con el beneplácito de los vecinos: "Vamos a ser escrupulosos con la normativa de horarios y ruidos".

La idea es que los dieciocho puestos de comida sirvan a los clientes en mesas comunes y bancos comunes, una costumbre muy arraigada en el País Vasco, Santander y Asturias, o también tipo feria de la cerveza en Munchen. En ese sentido, confía en atraer al cliente turístico que ya hace ruta comercial con los grandes almacenes cercanos y los distintos comercios del grupo Inditex.

El Da Vinci obedece a la decoración que ha elegido Corral. "He redecorado las galerías como si fuera un museo, al estilo de la Capilla Sixtina. Hemos puesto paneles con cuadros muy famosos de Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y otros. No he querido hacer un aeropuerto". Abrió con Todos los Santos. Y en la puerta, Cupido.

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