Hasta ahora, en todas sus visitas a nuestra querida tierra, el bueno de Mariano Rajoy había dicho siempre que estaba encantado de encontrarse en la isla de Mallorca. Por eso, el pasado viernes llamó tanto la atención, por decirlo suavemente, que el presidente hiciera referencia a "la isla de Palma" en su comparecencia ante los medios. Sin duda, a todos nos sorprendió ese lapsus, pero en defensa de Rajoy tengo que decir que el pobre un día está en un sitio y otro día está en otro, o hasta en varios en una misma jornada, y así resulta a veces un poco difícil ubicarse o saber con exactitud dónde se encuentra uno.

En ocasiones, incluso yo mismo no sé muy bien dónde estoy, o en qué día de la semana me encuentro, o qué es lo que hice o comí ayer, y eso que no salgo casi nunca de Palma ni tengo que estar pendiente cada mañana de la infinidad de personas que se meten inmisericordemente conmigo. Por no saber, a veces ni siquiera estoy seguro de si para referirme al lugar donde nací debería decir Palma, o Palma de Mallorca, o Ciutat de Mallorca. Cómo no se va a confundir Rajoy, si hasta nosotros mismos decidimos bautizar un día una zona costera de la ciudad llamándola Playa de Palma, cuando en realidad aquí tenemos cuatro playas más y cuando una parte de su perímetro se adentra ya en Llucmajor.

Tal vez, Rajoy debería optar a partir de ahora por seguir una estrategia parecida a la de Rock Hudson en Confidencias a medianoche. Si en dicha película Hudson llamaba siempre a sus múltiples y sucesivas novias "cariño mío", evitando los nombres de pila para no confundirse ni equivocarse, quizás Rajoy debería decir siempre algo así como "estoy encantado de estar en un lugar tan precioso como este", sin especificar nunca el sitio concreto en el que se encuentra. Yo creo que podría ser un buen primer paso para intentar remontar en las encuestas, o, al menos, para no perder los apoyos incondicionales que aún mantiene ahora, que incluido el mío yo calculo que deben de ser todavía cuatro o cinco.