Nilda Paulichen Pagnoncelli nació en Curitiba, una de las cinco ciudades de América Latina donde invertir y la primera ciudad de Brasil en educación. Inversión y educación de la mano. Tome note, señor Wert. Nilda no echó ayer la valla metálica de su negocio Delicias y Mimos, aunque reconoció que "todos tienen derecho a hacer huelga general; yo hice una hace muchos años cuando trabajaba en un banco. Me echaron. Allí era terrible en aquel tiempo". Ella jusamente es una afectada más por la crisis económica, ya que trabajaba como vendedora en el sector inmobiliario hasta que la venta de casas cayó en picado en la isla. Su última comisión se cifró en 1o.000 euros por la venta de un chalet en Bahía Azul. Aquellos beneficios pasaron página. "Quise montar un negocio inmobiliario por mi cuenta pero llegó la crisis y me eché atrás". Hoy hace postres, repostería, tartas, en su taller Delicias y mimos. "Me va muy bien", asegura. Tiene pedidos hasta el próximo año.

Desde su escaparate y taller narra cómo cambió de continente. Su hija pequeña juega en la trastienda con pétalos de rosas. "Trabajaba en mi país en la empresa de perfumería Boticaria y me trasladé con ellos a Lisboa. Fui a Madrid de vacaciones y me quedé 8 años. Conocí Mallorca por una amiga de Valencia que trabajaba en Inca recogiendo uva. Fui la madrina de su boda y de su hijo. Me enamoré de la isla y de mi marido. Un mallorquín que trabaja en el ayuntamiento de Palma".

Hija de padre polaco y madre italiana, tiene muy asumido que "en esta vida hay que hacer de todo". Tras quedar fuera del negocio inmobiliario, Nilda regresó al origen. Se puso a trabajar en una pastelería de Son Ferriol hasta montar obrador propio, tres meses atrás, en la calle de General Riera. Su tía era una afamada pastelera en Curitiba "el brasileño es muy goloso, ¡le encanta el bombón!", asegura. Nilda debe haber heredado las artes de la tía. También se formó en cursillos en Madrid.

"Estoy contenta porque me están yendo muy bien las cosas", dice. Prepara caterings para bodas y cumpleaños, desde pastelillos salados a todo tipo de dulces. Cocina para una empresa alemana que organiza eventos, y entre sus clientes están los del Aquarium de de Palma.

Ella no solo prepara los dulces sino que también realiza el envoltorio. Del continente al contenido, Nilda es diestra en el manejo del papel y el cartón. Sus tartas dan el pego y en la pasada edición de Nupcial, su imagen de tarta violeta ha sido uno de los principales reclamos de la feria.

"Hago cosas con cariño, mimosas, y lo bueno, es delicioso; por eso pensé que Delicias y mimos era un buen nombre para el negocio", cuenta. Su hija pequeña sigue lanzando al aire pétalos de rosa. Parece una escena de la película La boda del monzón.