La calle Joan Maragall ha recuperado sus dos carriles de circulación tras más de dos años de obras que la dejaron con un único vial para el tráfico. Desde ayer, la arteria que comunica las avenidas con el futuro Palacio de Congresos de Palma vuelve a contar con dos viales. El tráfico rodado por la calle fue ayer de goteo.

La remodelación de esta calle ha provocado un sinfín de problemas de retención de tráfico, debido entre otros, a la escasa anchura de su único carril por el que, sin embargo, podían circular dos hileras de coches en el mismo sentido.

Las obras en Joan Maragall corresponden a una de las fases de remodelación de la fachada marítima. Al ser una vía de enlace del centro con el Molinar, el aeropuerto y el Polígon de Llevant, los cortes en el tráfico, los cambios en las líneas de autobuses, provocaron más de una incidencia a los vecinos de la zona. Hubo cambios en las líneas de la EMT, se modificaron las paradas frente al edificio de Gesa y las líneas 1,15, 23, 29, 30 y 31 que procedían de las Avenidas se desviaron por la autovía de Llevant ocasionando retenciones en la calle Joan Maragall.

Peligro en las viviendas

Los trabajos de compactación del material de relleno del subsuelo de la calle pusieron en peligro la estabilidad de los edificios situados en las dos manzanas de la calle, la avenida Gabriel Alomar i Villalonga y Josep Rover Motta.

Al parecer, según explicaría el concejal de Infraestructuras Sebastià Sansó, se produjeron vibraciones en los bloques de los edificios una vez iniciadas las obras que tuvieron que ser paralizadas.

El pasado mes de octubre se pusieron en marcha una serie de medidas preventivas que han supuesto que el fin de obras y la consiguiente apertura al tráfico de los dos viales se haya retrasado un par de semanas. Sin embargo, Sansó descartó que la demora supusiera un incremento en el presupuesto destinado a estas obras.

La apertura del paso a la zona ajardinada viene unida al fin de las obras puesto que el parque en primera línea ya estaba concluido hace tiempo.