26 de octubre de 2012
26.10.2012
Sa torreta / Las ruinas de Palma (8)

El lírico, sacrificado por s´hort del rei

Por Joan Riera
La foto de Joan Llompart (Torrelló) fue tomada en 1968. Son las ruinas del Teatro Lírico....

26.10.2012 | 08:30
La demolición muestra las entrañas del Lírico.
La foto de Joan Llompart (Torrelló) fue tomada en 1968. Son las ruinas del Teatro Lírico. Aún se aprecian la boca del escenario, la cubierta del patio de butacas sostenida por columnas de hierro y el muro en el que se apoyaba el anfiteatro. El derribo de este templo de la lírica, que competía con el Principal, formaba parte de una operación en la que también cayeron el hotel Alhambra y el cuartel de Caballería. El objetivo: crear s´Hort del Rei.
El Lírico sustituyó a un antiguo circo de madera ubicado en el mismo lugar. Fue iniciativa del empresario Josep Tous i Ferrer que pretendía que Palma tuviera una oferta escénica equiparable a la de otras ciudades españolas. El proyecto se encargó a los arquitectos Gaspar Bennàssar y Jaume Alenyà, que proyectaron un edificio modernista. Los materiales dominantes fueron el hierro y la piedra. Las obras comenzaron en septiembre de 1900 y duraron poco más de un año. Al acabar los trabajos, Palma contaba con una sala para 2.800 espectadores, repartidos entre los palcos, la platea y un gallinero de gradas sin respaldo en el que se acomodaban, es un decir, las clases populares. La inauguración llegó el 1 de febrero de 1902 con la interpretación de La Bohème de Puccini. A partir de entonces se sucedieron las temporadas de ópera, zarzuela y teatro. Alternaban con otros espectáculos como la revista, el circo o el cine, que fue hegemónico en las últimas décadas de su existencia. La postrera función se dio el 2 de noviembre de 1967. Otra vez La Bohème.
El Lírico fue víctima de la piqueta para crear s´Hort del Rei. Una doble sensación emana ante la visión de sus ruinas . Por una parte se llora la pérdida de un escenario y, junto al hotel Alhambra, de uno de los conjuntos modernistas más importantes de la ciudad. Por otra, se reconoce que su derribo liberó una parte de la muralla y permite una de las visiones más impresionantes de la ciudad antigua, la que forman la Almudaina y la catedral. Cada espectador o cada lector puede hacer su balance y decidir si Palma ha ganado o perdido. ¿La opinión del que suscribe? La cirugía fue drástica pero necesaria.
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