Viviane da Silva Andrade (Helwa). Mal visto por los fundamentalistas árabes y por algunas feministas, la danza del vientre es cada vez más aconsejada por las ginecólogas. A Palma llegó de la mano de una brasileña que ya desde niña prefería los cuentos de Alí Babá a los de Blancanieves. Por la academia de Helwa han pasado más de 2.000 alumnas de todas las edades, tipos, clases. La estampa de la feminidad en estado puro no está reñida con la emancipación de la mujer. Bailar libera.

No se ha cruzado por su mapa genético ningún oriental. "Soy brasileña de arriba a abajo", asegura contoneándose como una serpiente con una naturalidad pasmosa. Viviane da Silva Andrade nació en Río de Janeiro 48 años atrás. Vive en Palma desde 1999. Ella ha introducido la danza del vientre en la isla. Por su escuela, reconocida por la UNESCO, han pasado más de 2.000 alumnas. Desde abuelas a nietas. "Nada me gusta más que un cuerpo crudo y verlo 6 meses después. Te hace tomar distancia y que no olvides los orígenes", subraya la profesora y bailarina Helwa, su nombre artístico cuando se enfunda los velos y muestra el ombligo. Destierra ideas como la que asegura que la danza del vientre es machista, "un mito esparcido por personas ignorantes".

Cada vez son más las mujeres que se apuntan, no solo para cimbrear caderas, sino como método terapéutico y estético. Helwa va más allá: "Es una danza que refuerza la autoestima de la mujer". Agradece a la cantante Shakira la expansión mundial de una manera de bailar que apunta "hacia el origen de la existencia". Eso dice ella.

„¿Ya bailábamos así?

„Hay muchas líneas de investigación sobre el origen histórico de la danza del vientre, envuelto en la nebulosa de más de 5.000 años. Uno de ellos lo asemeja a los ritos de fecundidad y en su analogía con la tierra, donde está el alimento de la vida. El primer alimento procede del vientre de la mujer. Es natural que este pensamiento pasase a las sacerdotisas. Para mí el vientre es una caja fuerte donde se guarda un tesoro: nosotros.

„¿Qué hace una brasileña enseñando danza oriental en una isla llamada Mallorca?

„(Risas) Cuando era pequeña, siempre preferí los cuentos de Alí Babá a los de Blancanieves. Acabé mi carrera de Artes Escénicas con una tesis sobre la indumentaria en La tempestad de Shakespeare, pero mucho antes que eso ya iba con mi padre a la Sociedad de Amigos a Rua da Alfondega (Aduanas) donde se reunían comerciantes de distintos países orientales, ¡me encantaba aquel ambiente, sus fiestas, las bailarinas...! Cuando me hice azafata, lo compaginé con mis estudios de danza. La primera vez que viajé a España fue en una escala en Barcelona acompañando a la delegación de Brasil para las olimpiadas. En el hotel tocaba un músico, Rubén Andreu, hijo de la Princesa Saray, una de las grandes bailarinas de danza de vientre, que vendría después a vivir a Mallorca. Yo aprovechaba mis escalas de viaje, incluso mis vacaciones, para ir a sus clases. Me casé con un mallorquín y vivo en Palma desde 1999.

„¿Y del ball de bot, las mallorquinas se pasaron a la danza del vientre?

„La verdad es que desde el primer momento he sido muy bien acogida en la isla. Aquí hay un concepto de su origen muy alto. Dan mucha importancia al apellido porque les habla de sus orígenes. Por la academia han pasado todo tipo de mujeres. Tengo alumnas desde los 4 años hasta los 70, y lógicamente, muchas de ellas son mallorquinas. Incluso, aún ahora, vienen a visitarme a la academia.

„Las ginecólogas recomiendan a sus pacientes a aprender la danza del vientre.

„Sí, claro. El aparato reproductor necesita que la musculatura esté fuerte. En la danza oriental se trabaja mucho apretar y soltar la musculatura pélvica, que también ayuda a disminuir los cólicos menstruales y las incontinencias urinarias.

„Hay quien opina, incluso se lo he escuchado a mujeres, que es una danza machista. ¿Qué opina?

„¡Nada más lejos de la realidad! Es un mito creado por personas ignorantes para denigrar la danza oriental. Primero: es danza de mujer para otra mujer; es una danza para ti. Si luego quieres hacerla para tu pareja estás en tu derecho, ¡ faltaría más! El gran maestro y bailarín Shokry Mohamed dijo que la danza del vientre es la danza clásica del mundo árabe.

„Igual que el rock o el hip-hop o el rap incluyen en sus letras reivindicaciones contra el poder, la danza del vientre ¿es política?

„El rock sí tiene mucho que ver con la danza del vientre porque ambas son espacios de rebeldía. La danza del vientre está muy mal vista en el mundo árabe fundamentalista. Una mujer puede bailar en casa, y de hecho todas lo hacen juntas, en familia, pero el problema llega cuando lo hacen en público y si además te paguen por ello... Hay muchos estilos y en sus letras hay críticas sociales como el shaabi, una música de barriada y muy popular aunque no es tan dura como el rap o el hip-hop; sus letras son más desenfadadas.

„¿La ve en las revueltas de los países árabes?

„Es muy poco tiempo para verse reflejadas en sus letras. De todos modos, el estilo continua siendo clásico, aunque en danza oriental es muy difícil ser purista cien por cien porque hay mucha mezcla que viene propiciada por la gran cantidad de festivales que hay en todo el mundo.

„¿Las feministas la bailan?

„Soy una defensora total de la lucha de las mujeres por sus derechos peor creo que fue muy rápido y no ha habido tiempo de hacer una transición tranquila. No hubo un cambio, hubo un cúmulo: las mujeres seguimos en casa, educando a los hijos, cocinando y trabajando fuera. Al tener ese estrés, muchas mujeres se sienten culpables y es tan injusto. Lo veo en muchas de mis alumnas que sacan tiempo de donde pueden porque venir aquí a bailar las devuelve a una zona que es solo suya.

„¿Se ha pagado un precio muy alto por la liberación de las mujeres?

„Yo fui educada a trabajar fuera desde pequeña, y eso me enseñó que no todo es blanco o negro. Si ellas no se hubieran manifestado, tú y yo no estaríamos aquí hablando. Les debemos mucho a aquellas mujeres. Sí estoy en contra, y eso no debe confundirse, en que la mujer pierda su feminidad. Cuando veo a alguna de mis alumnas sentarse con una pierna al norte y otra al sur les corrijo la postura enseguida. La bailarina de danza oriental no se aguanta en la pared tampoco, se aguanta en sí misma. Fíjate que el gran boom de la danza oriental en Occidente se da tras la II Guerra Mundial, cuando en las colonias turcas, armenias, sirias, muy numerosas en Estados Unidos, sus hombres están en la guerra y ellas bailaban en sus casas. La globalización tras la guerra se fomentó en la idea de reconstruir el país y al mismo tiempo, las mujeres potenciaron su individualidad con la danza del vientre, como si fuera una huella digital.

„¿La disciplina es tan prusiana, tan rígida, como en el ballet o en gimnasia?

„Si existen competiciones está claro que tú te presentas a un concurso para ganar, pero en la danza del vientre no se fomenta la competitividad sino el sacar lo mejor de una misma porque es un retrato de ti misma. Cualquier mujer, de cualquier edad, gorda, delgada, todas pueden bailarla porque todas tienen algo bello que potenciar.

„¿Es también una escuela de auto-ayuda?

„Se aprende autoestima pero soy totalmente contraria a esos lugares que a cuento de la autoayuda fomentan el egocentrismo, que es una reacción a la inseguridad. En la danza oriental, si una mujer capta que es una celebración del origen, de que venimos tras millones de personas, que hay tanta gente detrás de ti, baila muy bien. En el mundo de la danza es fácil interiorizar.

„¿Rodeadas de espejos?

„Es bueno para verte y, aunque parezca una paradoja, para olvidar tu narcisismo.