27 de abril de 2012
27.04.2012
SA TORRETA

La máquina de hacer dinero en Palma

Por Joan Riera
Poner en marcha la máquina de hacer moneda. Suele ser una de las soluciones, no carentes de riesgos como...

27.04.2012 | 08:30
Can Catlar fue la sede de la ceca mallorquina.
Poner en marcha la máquina de hacer moneda. Suele ser una de las soluciones, no carentes de riesgos como la inflación galopante, que se esgrimen en momentos de crisis económica. Hasta el año 2001, los engranajes se movían desde Madrid. Con la llegada del euro las decisiones se fueron aún más lejos, a Fráncfort. Pero hubo un tiempo en que la fábrica de dinero estaba mucho más cerca, en Mallorca, concretamente en la calle Sol. En Can Catlar. Conviene advertir que las circunstancias económicas eran radicalmente distintas. Los billetes actuales tienen un valor nominal respaldado en teoría por toda la riqueza de un país. Las monedas de antaño valían su peso en oro o plata o en el material en el que estuvieran hechas. La riqueza no partía de una estimación ni estaba en manos de los mercados. Dependía del tesoro.
Jaume Boada Salom es un experto en numismática mallorquina y autor del libro Les monedes de 30 sous mallorquins de 1821. En un rápido repaso de las cecas –seques, en catalán– recuerda que las primeras acuñaciones de moneda en Balears corresponden al periodo púnico. También explica que Jaume II modernizó el sistema monetario y resalta que las emisiones realizadas durante el periodo del Regne de Mallorca "ofrecen una calidad y una belleza ejemplar entre todas las acuñaciones hispánicas".

La fabricación de moneda en Mallorca estuvo históricamente ligada a los Dezcallar (Descatlar). Alfonso V otorgó este privilegio, junto con el de señor de la Bolsa de Oro, a Pere Abrí Descatlar en 1442. La fundición estuvo ubicada en el imponente casal familiar de la calle Sol. Esta labor se mantuvo en manos de la misma familia y en idéntica ubicación hasta que durante el reinado de Felipe V (1700-1746) se prohibió la actividad de las cecas en los antiguos territorios de la Corona de Aragón.
Mallorca solo volvió a acuñar moneda en casos de emergencia. Por ejemplo, durante la Guerra del Francès –entre 1808 y 1814– o durante la epidemia de fiebre amarilla que sufrió Palma en 1821. Pero en ambas ocasiones se trabajó en el castillo de Bellver.

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