Los bomberos del nuevo parque ya tienen sirena. El Ayuntamiento de Palma ha remitido a la constructora del nuevo parque de bomberos todas las deficiencias encontradas. Así, el Consistorio ha enviado a estas empresas todos los partes de incidencias de los bomberos en los que hacían constar los múltiples defectos.

La ausencia de una sirena fue subsanada el miércoles. Varios técnicos se encargaron de reparar algo elemental en un parque: que el sonido se pudiera escuchar con claridaden los dormitorios de los bomberos. Algo que no ocurría hasta entonces.

El nuevo parque de bomberos, por el que se paga 120 millones, fue inaugurado hace tan solo unos pocos meses. La UTE compuesta por las empresas Llabrés Feliu, Gerens Management, GPB, Construcciones San José y Estel se encargaron de su construcción.

Las goteras y filtraciones de agua ha sido algunas de las deficiencias más habituales denunciadas por los mismos bomberos. Una de ellas procedía de las duchas y se filtraba hasta el comedor. En primera instancia, algunas de estas goteras fueron subsanadas. Con las últimas lluvias, las goteras se volvieron a reproducir.

Uno de los incidentes más llamativos ocurridos en el parque de bomberos de Son Malferit, al poco tiempo de su inauguración, tuvo lugar en el ascensor. Los bomberos no tuvieron que salir del recinto para hacer una de sus actuaciones más requeridas: liberar a unas personas atrapadas en un ascensor. La empresa encargada del mantenimiento tuvo que reparar el elevador.

La instalación eléctrica de la cocina también tuvo que ser revisada a conciencia después de que los bomberos advirtieran toda una serie de defectos.

Válvula del gas

El desagüe del baño de discapacitados también se colaba por el resto de dependencias. Este defecto, como otros tantos, fueron enviado a las empresas constructoras. Otro dispositivo, como el encendido inesperado de la válvula del gas, se mantiene tal cual "por razones de seguridad".

En el interior del recinto, también existen 16 vehículos nuevos. Ocho de ellos aún no han sido utilizados. Según manifestaron desde el Ayuntamiento, los coches y camiones son nuevos y no se usarán hasta que los bomberos superen unos cursillos de formación.

Pese a las numerosas deficiencias, el nuevo parque de bomberos tuvo un coste desorbitado de 120 millones de euros. La Fiscalía Anticorrupción puso en marcha entonces la denominada Operación Bomsai para investigar el presunto delito de malversación de caudales públicos en relación a la construcción de este parque. Los investigadores encontraron vínculos con la construcción de la nueva sede de la Conselleria de Salud.