Palma es una de las ciudades con el agua más cara de España, con un coste de 19,73 euros por 10 metros cúbicos de suministro, según un estudio elaborado por la asociación FACUA-Consumidores en Acción.

Por delante de Palma se encontrarían solo las ciudades de Alicante, Murcia, Santa Cruz de Tenerife y Córdoba, según FACUA, que ha detectado diferencias de hasta el 429 por ciento en las tarifas del suministro domiciliario de agua de veintiocho ciudades españolas, lo que supone 402,72 euros (más IVA) al año en consumos de 10 metros cúbicos, cánones y recargos incluidos.

El portavoz de la asociación, Rubén Sánchez, ha presentado en una rueda de prensa en Sevilla las conclusiones del estudio anual sobre la que ha definido como "la tarifa más compleja para el consumidor a nivel doméstico", con "multitud de conceptos", muy diferente en función de lo que aplica cada municipio y "difícil de traducir" para los consumidores.

El estudio concluye que Valladolid es la ciudad con el importe de suministro más económico (tanto para contadores de 13 como de 15 mm), con 7,82 euros para 10 metros cúbicos, mientras en el otro extremo se sitúan los 41,38 euros que se pagan en Alicante si se tiene un contador de 15 mm (con uno de 13 mm se pagan 18,44), seguidos por los 30,37 de Murcia (24,89 si el contador es de 15 mm).

El resto de ciudades en las que el agua alcanza un precio más alto (con contadores de 15 mm) son Santa Cruz de Tenerife (22,88 euros), Córdoba (21,29) y Palma de Mallorca (19,73) y Cádiz (19,01), mientras es más barata en Ciudad Real (8,68), La Coruña (10,20), Santander (10,98) y Badajoz (11,20).

Sánchez ha advertido de que "no siempre puede considerarse positiva una tarifa muy baja y negativa una muy alta", ya que resulta necesario que las suministradoras apliquen tarifas progresivas que penalicen los metros cúbicos consumidos en exceso -siempre que se bonifique a las familias numerosas-, algo que no ocurre en todos los casos.

Ha destacado que son tarifas que "no están correctamente diseñadas" ya que "el concepto de ahorro o despilfarro no puede desvincularse del número de residentes de la vivienda" y ha puesto como ejemplo el caso de una familia de seis miembros que "no despilfarra si consume una determinada cantidad, aunque el Ayuntamiento sin embargo sí puede considerar que lo hace".

En este sentido, ha puesto como ejemplo la ciudad de Sevilla, que cuenta con el "mejor modelo" de tarificación, según Sánchez, ya que desde 2010 existe una tarifa vinculada al número de personas que reside en la vivienda atendiendo a los datos del padrón municipal, con la posibilidad de que el usuario los modifique si son erróneos.

En segundo lugar ha situado a La Coruña, donde se aplica un "factor de corrección" sólo si viven más de tres personas en el inmueble, mientras en 13 de los 28 municipios estudiados se aplica ese factor para no penalizar por derroche exclusivamente en el caso de que haya una familia numerosa.

Ante estos datos, Sánchez ha considerado que "es buen momento para empezar a revisar el marco tarifario en toda España, porque las diferencias existentes son fruto de una falta de regulación a nivel nacional", ya que el agua -ha explicado- es "el único suministro doméstico que no tiene una norma que regule derechos y obligaciones de suministradoras y consumidores".

El portavoz de FACUA ha pedido además a los ayuntamientos la participación de las asociaciones de consumidores en el diseño de las tarifas y la implantación del ciclo integral del agua.