El Pont del Tren proyectado por Gaspar Bennàzar desapareció para siempre debido a que los políticos hicieron oídos sordos a las reivindicaciones vecinales. Actualmente hay una réplica. A veces, la historia no se repite. El puente construido en 1860 en la calle Robert Graves para unir El Terreno con La Bonanova se salvó por los pelos de la piqueta porque el concejal de Cort Francisco Donate escuchó a la asociación ARCA. "A partir de aquí las cosas fueron mucho más sencillas", en palabras del portavoz de la entidad dedicada a la protección del patrimonio, Josep Massot, y "se demostró que todo es posible", añadió en referencia a la rehabilitación conseguida. "Pocas veces se da valor a las obras industriales o de ingeniería", lamentó, aunque en este caso "ha pasado más de un siglo" y el puente que cruza el torrente del Mal Pas continúa "con la misma imagen" y usos de antaño.

Bueno, ahora pasan coches en vez de carros y la unión de ambos barrios también es posible a través de la calle Joan Miró. Sin embargo, como dijo la alcalesa de Palma, Aina Calvo, ayer tras la inauguración de la obra, han sido "capaces de conservar" un valioso elemento patrimonial gracias a la implicación de ARCA, la asociación vecinal de El Terreno y el PP, quien también instó a Cort a revisar el proyecto inicial de derribo y reconstrucción.

"Luz al final del túnel"

Los vecinos de El Terreno se mostraron muy satisfechos con esta rehabilitación –"se ha hecho como queríamos, dejándolo como era antes", destacó el vicepresidente, Melchor Llabrés– y aprovecharon la presencia de los políticos para meterles prisa con el derribo del hostal Sayonara, situado a pocos metros de allí. "Tenemos buenas noticias. Hace 30 años que esperamos y ahora vemos la luz al final del túnel", afirmó sobre la demolición, que se efectuará en breve con la financiación estatal del Plan E.

La reforma del puente de la calle Robert Graves ha costado finalmente 550.000 euros y también ha sido posible gracias al Plan E, según recordó la alcaldesa. Aina Calvo no se quiso olvidar de los ingenieros de caminos de la Universitat de Alicante que se encargaron de "vaciar" el interior del puente sin tocar las paredes para poder reforzar la estructura con hormigón.

Inicialmente, la idea del Ayuntamiento era derribarlo y volverlo a levantar, porque esta construcción estaba muy deteriorada y nunca había sido catalogada. ARCA se opuso radicalmente y pidió al Consell de Mallorca su protección. La institución insular aceptó la propuesta y paralizó cautelarmente las obras, por lo que el consistorio aparcó el proyecto inicial y encargó el ahora ejecutado.

Vehículos de emergencias

Tras el refuerzo de la estructura, se permite el paso de vehículos de hasta cinco toneladas, aunque en el caso de que se produjese una emergencia o un hecho excepcional, también pueden transitar las ambulancias y camiones de bomberos, mudanzas o construcciones, por ejemplo.

El puente tuvo que ser cortado al tráfico en diciembre de 2008 debido a la rotura de una canalización que dejó en evidencia la fragilidad de esta obra de ingeniería, ya que el paso de los años y la erosión provocada por el torrente afectaron a la estructura. La obra ha servido además para sustituir la red de aguas pluviales de Robert Graves.