Los familiares de fallecidos dejan de pagar el importe de la totalidad o parte de los servicios funerarios cada vez más debido a la crisis. Este hecho ya fue detectado por los responsables de la Empresa Funeraria Municipal (EFM) el año pasado, aunque este año el fenómeno se ha incrementado hasta el punto de que, según el gerente, Joan Martí, se prevé finalizar el año una morosidad de 100.000 euros por este concepto.

Para el próximo año no se prevé que la situación remonte, por lo que se ha previsto un incremento de al morosidad de otro 50% más en relación a de 2010. De hecho, en el actual ejercicio se preveían 80.000 euros por este concepto, mientras que el próximo año la partida prevista de impagos totales o parciales de los servicios prestados será de 120.000 euros.

Según Martí, se trata de un fenómeno que claramente se da debido a las dificultades económicas que tienen algunas familias y que, en unos momentos tan especiales como el fallecimiento de un familiar próximo, quieren darle todos los servicios, aunque después tienen problemas para abonar el gasto, ya sea la totalidad o una parte de la factura.

En esta cifra no se incluyen los servicios que se prestan a las personas que fallecen y no tienen recursos económicos, puesto que, en estos casos, los paga el Ayuntamiento. Martí recordó que los ayuntamientos están obligados a prestar los servicios mortuorios a todos los indigentes que fallecen en su término municipal, independientemente de su origen. En estos casos, pese a que los servicios de estas características también se han incrementado, su coste no pasa a engrosar el capítulo de morosos puesto que se facturan al Ayuntamiento.

Esta situación se suma a la disminución a la mitad de los ingresos previstos por la venta de sepulturas.

En efecto, tal como explicó Martí, en 2010 se calculaba que se venderían unidades de enterramiento por valor de 842.137 euros. No obstante, la realidad ha sido muy distinta, puesto que los ingresos por este concepto apenas han alcanzado los 400.000 euros.

Esta disminución también se achaca a la crisis, puesto que en estos momentos sólo se compran sepulturas en caso de necesidad. Para el próximo año los ingresos por este concepto se prevé que se reduzcan en unos 300.000 euros, pasando de los 842.000 previstos a 558.000.