Dos pijamas por 30 euros. Calcetines a euro el par. Bragas a seis. Los descuentos en la quinta edición de la feria de saldos o Fira d´Estocs pueden alcanzar el setenta por ciento en productos que son eso, restos de serie. De ahí sus precios tan ajustados. La iniciativa tuvo ayer un arranque tímido pese al buen tiempo porque "noviembre es un mes raro", señaló la dependienta Florencia Baigorría, y "porque las cuentas no salen", subrayó Stephan Remus. "¿Quién puede tener a alguien sólo dedicado a atender al expositor callejero y pagarles las horas de más? A estos precios de venta, el beneficio es ridículo", añadió el tendero.

La iniciativa de Afedeco y Pimeco, que cuenta con el apoyo de la Fundació IBI Comerç y del Instituto Municipal de Formació. Ocupació y Fomento del Ayuntamiento, es seguida por ochenta comercios del centro de la ciudad.

Desde Sant Miquel a Jaume III, de Blanquerna al Passeig del Born, el seguimiento no es similar ya que en arterias populares destinadas al a la venta te podías encontrar uno o dos puestos como máximo.

Sin embargo, todo ayuda. "Vendemos género de la temporada pasada pero a la gente no le importa, ¡y con la crisis, menos! Yo creo que este tipo de iniciativas son efectivas", opinó la dependiente Conchi López.

Todo indica que el cliente de estas liquidaciones "suele ser gente de paso, no el habitual de la tienda", añadió López.

Desde la calle Oms, María del Mar Pujalte, la encargada de un establecimiento de lencería, no daba crédito: "¡Llevo una mañana de calzoncillos...! Es aún pronto, pero es lo que me están pidiendo más".

La medida, que intenta "dar un empujón" al sector en un momento especialmente delicado, tendrá continuidad el próximo jueves.