26 de febrero de 2010
26.02.2010
Gabriel Toledo. Propietario de Fet a Mà y en los 70 del bar S´Estudi

"Desde S´Estudi, en Atarazanas vivimos la irrepetible ´movida´ de Palma"

Por el bar pasó todo el arco político y cultural de un barrio que respiraba el fin del franquismo"

26.02.2010 | 07:30
Gabriel Toledo sostiene una figura de Juan Guerra.
Sin nostalgia, aunque con la convicción de que "el ambiente que vivimos en S´Estudi es irrepetible", Gabriel Toledo suma casi medio siglo vivido intensamente en Palma. Él, junto a Antoni Tendero, decidió mudar Barcelona por la isla. En 1974 los dos abrían el bar S´Estudi, uno de los locales más frecuentados en la, por aquel entonces, vertiginosa Atarazanas. Todo el arco político y cultural de la ciudad pasó por aquella especie de cueva que de vivienda se convirtió en bar y galería de arte en su parte superior. Por allí desfilaron desde Antoni Tarabini, Antonio Pizà, los primos Basilio Baltasar, Paco Marina, Juan Cifre, y entre los artistas, Miquel Barceló, Margalida Escalas, Pep Llambías, que hizo su primera exposición ahí, Horacio Sapere y tantos más. Como Ralph, apodado por sus rendidas admiradoras La belle Simone, en aras de la camiseta que portaba aquel alemán que trabajó en uno de los veleros más hermosos que atracaban en la bahía de Palma en los 70. No paraba de jugar al ajedrez.
Los tres años en S´Estudi sirvieron de ventana privilegiada y, sobre todo, abonaron el terreno para hacer amigos. Tras ese periodo, en el que no faltaron avisos de la policía –"recuerdo que con motivo de una fiesta por mi cumpleaños cerramos el bar hasta que escuchamos golpes en la puerta; dijeron que era una reunión ilegal, sólo que entre los invitados estaba Justi, muy amigo del gobernador civil Carlos de Meer, y no pasó nada. Afuera había furgonetas preparadas para llevarnos a comisaría"–, surgió Fet a Mà. De Atarazanas a Sant Miquel. De servir copas, Biel y Toni pasaron a despachar cerámica popular mallorquina, entre otras artesanías. Hasta hoy, sólo en su establecimiento se encuentran las conocidas figuras de papel maché de Juan Guerra, aparte de alguna galería de arte en Pollença. Poco ha cambiado el local, incluso mantiene el mismo papel de envolver, una suerte de cuatribarrada a rayas amarillas y marrones. "Pensamos en hacerlas rojas y amarillas pero lo rechazamos porque ¡iba a ser demasiado!", comenta con una sutil sonrisa.
"El pequeño comercio de Palma está desapareciendo, ahora todo son franquicias. Ocurre en todas partes. La globalización se ha instalado en la fisonomía de las ciudades", señala.
En el cénit de esta crisis, "mucho peor que la de los 90", Biel la vive en solitario. Toni Tendero falleció hace unos años, después de haber compartido 30 años juntos. "Ha sido muy duro. He tenido que aprender a pensar en soledad. Él era el relaciones públicas, yo sirvo más para temas administrativos. ¡Toni hubiera vendido congeladores en el polo norte! Pero bueno, Chari me ayudó en la tienda y me fue bien tener la obligación de abrirla cada mañana".
Y así sigue Biel, rodeado de citrieras de cristal mallorquín, de vajillas de porcelana, de juegos de té de barro de Pórtol. "Hoy en día se busca más el objeto útil, más que el decorativo". Los amigos se paran a verle y a charlar un rato como Juan Guerra, Paco Marina y muchos más. La ciudad la ve "distinta, dura, ¡pero claro, todos hemos cambiado".
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