27 de noviembre de 2009
27.11.2009
sa torreta

¿Quién tira los libros?

26.11.2009 | 22:40
Los paseos por Palma en busca de temas que contar a los lectores a veces deparan sorpresas. El encontronazo ocurrió el miércoles en la plaza del Pes de sa Farina. Un libro viejo en el suelo. Sucio, mojado y descompuesto. Probablemente hubiera sido despreciado, pensando que se trataba de una novela barata, si los ojos no se hubieran fijado en el sello de la biblioteca del Ateneo de Palma de Mallorca en una de sus páginas.
Recuperado de su abandono y recompuestas sus páginas, el rescatador se encuentra con una portada amarilla sobre la que destacan las letras rojas del título: "Mallorca en guerra contra el marxismo". Como fondo, el yugo y las flechas de la Falange.
Cualquiera que haya mostrado un mínimo interés por conocer detalles de la Guerra Incivil española en Mallorca sabe que se trata de un libro de referencia para seguir el día a día de los únicos combates que se desarrollaron sobre el territorio insular. Es un documento propagandístico, de parte y claramente fascista. Pero, al mismo tiempo, es una obra que aporta numerosos datos sobre aquel tiempo de horror.
Su autor es Andrés de Palma, un capuchino nacido en 1889 que, pese a militar en las filas del catalanismo y ser un estudioso de Ramon Llull, escribió este libro apologético de la rebelión militar. Sólo una muestra para que el lector comprenda el tono del texto: "El intrépido fascista Conde Rosi, que tan buen papel ha jugado en la guerra de Mallorca contra el marxismo, dirigió el día 22 de agosto una alocución a los jóvenes falangistas con la idea de congregar un puñado de valientes voluntarios decididos a dar muerte a los componentes de la canallesca roja".
Los libros, incluso cuando son incendiarios como éste, merecen la oportunidad de sobrevivir. Este, un testimonio indispensable de nuestra historia más negra, disfruta ahora de una segunda vida. Iba a morir en la plaza del Pes de sa Farina y ahora se recupera sobre una mesa.
Post Scriptum. El libro se encuentra la redacción de Diario de Mallorca. Si su propietario, sea un particular o una entidad pública o privada, desea recuperarlo bastará con que encuentre el dificultoso camino para llegar al periódico, salve las zanjas de las obras de la fachada marítima, se sumerja en el polvo o el barro y evite ser atropellado por una excavadora. De nada.
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