01 de agosto de 2009
01.08.2009
Palma a Palma

Can Sales no fue prisión

01.08.2009 | 00:08
La placa y al fondo el emplazamiento real de la prisión.
El que esto escribe no es historiador, ni tiene conocimientos especiales sobre eso que ahora se conoce genéricamente como "memoria histórica". Y que viene a ser la reivindicación de un pasado inmediato que en gran parte permanecía oculto, obviado. Una revisión de episodios dolorosos que muchos han querido olvidar y otros prefieren que no se recuerden.
Ahora bien, lo que sí puedo certificar es que fui vecino del Carrer Sales desde tiempos ya bastante lejanos. Mi primer domicilio en Palma fue la pensión La Paz, y más adelante viví hasta en tres pisos distintos en la misma zona. Recuerdo muchas cosas y a muchos personajes del barrio. Pude escuchar por la tanto repetidamente la historia de la famosa cárcel de mujeres.
No he podido reprimir mi sorpresa al pasar por delante de una placa que ha instalado el ayuntamiento en la plaza donde acaba la calle, concretamente sobre los muros de Can Sales. Mejor dicho: del edificio moderno que ocupa el lugar donde estuviera aquel antiguo caserón, cuyo interior llegué a ver en su día.
La placa dice textualmente que "Can Sales fou una pressó de dones". Lo cual, por lo que me han contado una y otra vez gente que llegó a conocerla, no es cierto. Can Sales Major fue una vieja casa señorial propiedad de la familia Cotoner, y nunca sirvió de prisión. El edificio que se utilizó para tan lóbrego menester fue parte del que se encuentra en el número 14, al otro lado de la plaza. Y probablemente también un sector de lo que actualmente es el edificio Autohogar.
Esos locales se convirtieron más tarde en Colegio de sordomudos y en la Casa del Sacerdote. Más tarde se derribaron para construir una moderna casa de pisos de estilo regionalista.
Me asombra por lo tanto que, existiendo tantos testimonios directos, la susodicha placa diga tal barbaridad. La biblioteca de Can Sales ocupa una parte de lo que fue la mansión, cuyo destino fue acabar convertida en una pura ruina. Así como un local muy curioso que daba a la esquina de la plaça de la Porta de Santa Catalina llamado "Bodega Stop". Pero nunca fue una prisión.
Memoria histórica sí. Pero contando con la memoria de la gente.
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