Los alumnos del colegio Nuestra Señora de la Esperanza dedicaron ayer su fiesta de final de curso a los abuelos. La plaza de Toros se llenó de unas seiscientas personas entre escolares y familiares que disfrutaron de las diferentes actuaciones que tuvieron lugar en el escenario montado en el centro del coliseo en el que se podía leer en letras grandes y de colores: Molts d´anys, padrins.

Unos doscientos cincuenta niños de dos a 12 años de edad subieron al escenario por turnos para rendir su particular homenaje a los abuelos. Cada cinco años se organiza esta celebración y este año ha coincidido con la festividad habitual al terminar las clases lectivas.

La directora del centro educativo, Margalida Mateo, encabezó la organización de este acto en primera fila. "Navidad es la época habitual escogida para el homenaje a los abuelos, pero este año hemos querido adelantarlo", explicó Mateo. Los disfraces llamativos y la música animaron el espectáculo.

Padres y abuelos lo grababan desde las gradas con numerosas cámaras digitales preparadas para la ocasión. Primero salieron al escenario los alumnos de sexto de primaria para acabar con los más pequeños. Entre las actuaciones destacan Sinatra and black machine, América y el broadway, Tengo una vaca lechera u Ojalá que llueva café en el campo. Mateo, que actuaba de representante de padres, alumnos y, sobre todo de los abuelos, aseguró que es uno de los encuentros a los que acude más gente. Uno de los abuelos acompañado de su nieto pequeño manifestó que está bien que se dedique un espacio a ellos que tanto aportan a la sociedad. La alumna de segundo de primaria, Aida Domínguez, fue la encargada de leer una poesía creada por Raquel García en representación de sus compañeros: Abuelo querido/ternura y humor/tus besos, tus mimos/te quiero pedir/Paseos y cuentos/historias sin fin/abuelo querido/me gustan a mí/No hay nada más lindo/que cuente de ti/tu vida, tus sueños/para compartir/abuelo en tu día/te quiero pedir/que junto a mi lado/ me enseñes a vivir.

Seguro que los familiares que acudieron a esta fiesta tuvieron grandes dificultades para encontrar una plaza de aparcamiento en los alrededores de la plaza de Toros. El aparcamiento subterráneo que se construye en el casal de barrio de la calle Arxiduc Lluís Salvador tendrá mucha demanda dada la escasez de puestos libres. Dispondrá de 150 plazas distribuidas en dos plantas.

El derribo de las viviendas militares del Baluard del Príncep ha llenado de polvo la zona de sa Calatrava y los vecinos han reclamado a Emaya que intensifique su plan de limpieza teniendo en cuenta estas circunstancias. Las continuas llamadas al servicio municipal no han producido los efectos deseados.