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días de palma

Els Hostalets, barrio a otra escala

La barriada palmesana parece un pueblo incrustado en la gran ciudad

Maria López

Els Hostalets están construidos a otra escala. Este barrio de Palma, situado entre Aragó y Jacint Verdaguer, parece un pueblo incrustado en la gran ciudad. Calles estrechas, aceras diminutas, casas de planta baja o de planta y piso, como mucho, forman este pequeño entramado de vías, donde también hay lugar para edificaciones de estilo más moderno como las situadas en la calle Forteza. Los coches apenas caben entre las dos filas de casas y una ambulancia se vio en dificultades para girar hacia la calle Picornell.

Un gato sobre un tejado, una palmera solitaria que sobresale entre las casas, este rincón tan especial de Palma regala al viandante postales ciudadanas como éstas. Todo, menos el encanto, es pequeño allí. Basta ver el diminuto parque municipal de la calle Lluna. Es fácil saber cuando se cruza la frontera: sólo hay que fijarse en el cambio del ancho de las calles y de la altura de las viviendas. Eso ocurre en Caballero Asphelt y Nuno Sanç que nos devuelven a las proporciones habituales de la ciudad.

Un tobogán y una mecedora conforman los juegos infantiles del pequeño parque de la calle Luna. Seis bancos de madera, algunos parterres y una valla que se cierra por las noches. Estos días trabajadores de mantenimiento hacían reparaciones en el piso. La música de la radio de su furgoneta hacía su labor más amena.

¿Por qué dura tan poco el semáforo de la calle Capità Vila con Manacor? Es una pregunta que deben hacerse muchos de los conductores que frecuentan esta vía. Los coches estacionados en doble fila no ayudan a la fluidez en una vía que soporta bastante tráfico. No hay tiempo para la duda. Si al cambiar de rojo a verde no arranca su vehículo inmediatamente, los bocinazos no se hacen esperar y el paso vuelve a estar prohibido antes de que se dé cuenta.

Las cajas de juguetes han coronado muchos contenedores de Ciutat. A falta de espacio o de ganas para introducir los embalajes en el lugar correspondiente estas cajas ya inservibles han sido una muestra de cómo están cambiando nuestras costumbres. El gordito señor de rojo se ha convertido en seria competencia de los tres Reyes Magos ya que cada vez son más los niños que salen a jugar a la calle con lo que les ha traído Papá Noel.

En Navidad, el centro es de los niños. En varios puntos de la ciudad se han instalado distintas atracciones. Los juegos que hay en la plaza de España y en la plaza del Olivar comenzaban a abrir sus puertas pasadas las 10 de la mañana.

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