El próximo lunes se produce el paso del ecuador en la escuela estival, con sede en el colegio Camilo José Cela, que organiza la Asociación de Madres de Discapacitados de Balears. Este año, la responsable de programas de ocio, tiempo libre y deporte de Amadiba, Linda Vives, supervisa el desarrollo de esta escuela de verano para discapacitados.

-¿Qué novedades se dan este año en su escuela de verano?

-Junto a la que se organiza en Palma, también tenemos la segunda edición de la que se inició el año pasado en Inca y la que por primera vez se ha puesto en marcha en Llucmajor.

-¿Objetivo que consiguen estas escuelas en pueblos?

-Se logra llevar la comodidad a muchas familias con hijos deficientes residentes en pueblos de la isla, evitando así desplazamientos a Palma.

-¿Tienen previsto aumentar estas opciones en la isla?

-Esa es la idea, pero se necesitan más colaboraciones y ayudas.

-¿Han recibido subvenciones para las escuelas estivales de este verano?

-Los padres pagan una cuota, pero hay que cubrir una parte del presupuesto con ayudas, por lo que siempre las pedimos a las instituciones oficiales, aunque por el momento esperamos que las notifiquen.

-¿Y si no las reciben?

-Esperamos recibirlas, aunque de no producirse esta ayuda, ya veríamos cómo vamos a salir.

-¿Cuántos chicos y chicas van a estas tres escuelas de verano que están en marcha?

-Unos ciento quince, de los que sesenta asisten a la de Palma.

-¿Es un número alto o más bien bajo?

-Creemos que es un buen número, pues en 1996, cuando inauguramos nuestra primera escuela estival, sólo asistieron diez cursillistas.

-¿Disponen de muchos monitores para atenderlos?

-En Palma tenemos trece monitores, que son gente joven y mentalizada, y suelen ser en su mayoría estudiantes, aunque hay gente que también trabaja.

-¿Sus cursillistas necesitan tanta atención constante?

-La mayoría de ellos necesitan ayuda de una tercera persona, especialmente para poder cumplimentar la mayoría de sus necesidades físicas.

-¿Hay que estar hecho de una pasta muy especial para trabajar con deficientes psíquicos?

-Sin una preparación, a la vez que una mentalización ante las situaciones que vas a vivir, no se puede acertar una tarea de esta clase, pues ves de todo.

-¿Cuáles son las actividades que realizan en verano?

-Montamos talleres, llevamos a los que podemos a la playa, también van a la piscina que instalamos aquí y realizamos paseos por la ciudad.

-¿Quiénes son los que realizan las visitas a Palma?

-Durante el mes de julio han sido unos seis, mientras que en agosto serán doce, y siempre son chicos y chicas de mayor edad, a la vez que tienen más autonomía, aunque siempre bajo la supervisión de monitores.

-¿Los padres salen ganando con estos centros de verano?

-Es una necesidad para ellos, pues muchos trabajan esencialmente en verano, a la vez que pueden tener momentos libres para ellos.

-¿El trabajo que ustedes realizan es complicado?

-Es una tarea difícil, en especial cuando encontramos casos con serios trastornos de conducta, teniendo que improvisar sobre la marcha a fin de conocer lo que le pasa en ese momento.