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Cartas de los lectores

La residencia

Residencia

Residencia / Ingimage

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Josep Ramon Femenias

Palma

Desde hace un par de años, vivo en una residencia para mayores en Palma. Fue una decisión difícil, ya que dejar el hogar que había conseguido con esfuerzo durante años implicaba el cambio a una vida totalmente distinta.

Pero quise acondicionar mi nueva vida a las circunstancias actuales, lo que ha supuesto conocer un mundo desconocido, en que fluyen sentimientos de recuerdos pasados.

A veces, me sitúo en la planta noble de la residencia, donde brotan emociones al ver la llegada de familiares, amigos y conocidos a visitar a las personas residentes, en que se abrazan, besan, acarician, hablan y transmiten su alegría de estar de nuevo con ellos.

En algunas ocasiones, llegan los primeros nietos y expresan el júbilo que sienten los abuelos al poder disfrutar de los primeros vástagos de su descendencia. Llena de orgullo dar gracias a la vida por tener la suerte de aun seguir existiendo.

Los mayores necesitamos demostrar nuestros sentimientos de afecto a los que hemos creado durante años, la vida continúa y no se para hasta cuando morimos.

Hoy día, es imprescindible que los políticos se den cuenta de la necesidad de crear residencias públicas para una gran parte de la sociedad, formar a nuevos auxiliares, enfermeros y médicos para atender a las personas mayores que seguimos formando parte de una comunidad que hemos construido con nuestro esfuerzo y sacrificio.

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