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Igualdad

Más allá de los astronautas

Neil Armstrong, en la Luna.

Neil Armstrong, en la Luna. / EFE

Noelia Verde Domínguez

Palma

Cuando se habla de que el hombre ha pisado la Luna o se busca información sobre ello, Neil Armstrong, John Glenn o Buzz Aldrin son los nombres que más resuenan. No escucharás hablar de Katherine Johnson, Dorothy Vaughan o Mary Jackson, las grandes matemáticas e ingenieras afroestadounidenses que hicieron posibles las trayectorias de las misiones Apolo. Las mujeres son las grandes olvidadas en la historia de las misiones de la NASA. Cuando en la NASA los cálculos se hacían a mano (sí, a mano), un grupo de mujeres trabajaba en la sombra haciendo cálculos matemáticos para cada lanzamiento, cada trayectoria. Eran las llamadas «calculadoras humanas». Sin ellas, el hombre no habría podido pisar la Luna en 1969. Fue gracias a los cálculos de una mujer matemática que el hombre, por primera vez, pudo darle la vuelta a la Tierra, pisar la Luna y volver sano y salvo. Y aún así, el nombre más ausente en este hito es el de Katherine Johnson. Recordarlas es reconocer que la ciencia y la historia han estado demasiado tiempo dominadas por una sola mirada.

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