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Carta de los lectores

Ahora todos somos Robe

Àngel Alzamora Moyá

Palma

Para ser yo el típico rockero seguidor de ACDC y Leño, conocí a Robe y su Extremoduro un poco tarde.

Fue en un concierto en Porreres allá por el 2008, y lo primero que me sorprendió fue la legión de seguidores que ya tenía.

Yo que pensaba que solo era un grupo de rock, con las típicas letras simplonas, los acordes de siempre y seguido por un puñado de melenudos adictos a las sustancias prohibidas. ¡Qué equivocado estaba!

Fue a partir de ese concierto donde quedé prendado. Prendado de su música, de sus letras, de su actitud rebelde y auténtica, de ir contra todo y contra todos, de su actitud macarra y de su discurso ecologista.

Pero, sobre todo, de su profundidad.

De la profundidad de sus letras metafóricas aderezadas siempre con palabras directas y chabacanas.

Ahora ya todos somos de Robe. Ahora lo ensalzamos como el Cohen español, como poeta y como filósofo. Ahora lo elevamos a nivel de leyenda.

Y aunque esa subida al Olimpo de los dioses sea más que merecida, tengo muy claro lo que opinaría mi querido Robe si se le preguntase por todo ese revuelo que se ha creado en torno a su figura.

Y es que, tal como tituló uno de sus álbumes, me lo puedo imaginar diciendo: «Iros todos a tomar por culo».

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