Turismo
Cuando vivir se vuelve resistir en Mallorca
Andrea Mas Bretones
Para la gente que vive en Mallorca durante el año, es tanto un privilegio como un gran reto. La llegada masiva de los turistas, sobre todo en verano, ha hecho que la isla cambie: sus caminos, sus calas y playas y la forma en la que los habitantes se relacionan con ella. ¿Cuando el turismo ha dejado de ser una gran oportunidad y se ha convertido en una presión?
Hay que preguntarse si este ritmo es sostenible para la isla y para las personas que la consideran su casa. Cada verano, se ve como el tráfico aumenta, los alquileres se vuelven todavía más caros y los servicios se encuentran saturados y por todo esto se va disolviendo la esencia de los ciudadanos que intentan coexistir con un modelo que se desborda.
Mallorca merece que el turismo esté planificado y equilibrado y a la vez que sea respetuoso. ¿Podemos imaginar una isla donde no existan amenazas a la convivencia, donde la gente local no se sienta desplazada y donde los turistas encuentren en Mallorca un lugar que sea auténtico?
Ojala haya una reflexión que sea colectiva y valiente acerca del futuro de la isla y deje de ser algo estacional.
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