Llegando a Alaró un cartel indica ‘Serra de Tramontana Patrimonio Mundial’.

La Unesco para declarar un enclave Patrimonio Mundial, destacan sobre todo dos elementos: las construcciones de piedra en seco y las canalizaciones de agua.

Entrando al pueblo, siempre lo siento como entrar en un espacio mágico.

En las calles, la gente se saluda. Lugar común donde anidan los corazones, temores y sueños.

Pero, debemos detenernos al borde del abismo y mirar qué está sucediendo. Preguntarnos si es ese el pueblo que queremos.

Debemos sentir incomodidad por cada roca destruida, por cada construcción que no respeta el entorno.

Así se ha trivializado el valor de lo auténtico.

Son obras que están autorizadas, pero podemos pedir que no se siga avanzando en nuevas habilitaciones, de acuerdo a nueva disposición.

El pueblo y su entorno es: cultura, tradición.

Reflexionemos, no nos quedemos en la resignación, sigamos mirando, sigamos preguntando.