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Dezcallar y Vallés en el Club DM

Domingo Sanz. Palma

Fue un placer disfrutar del silencio que reinó en el Club DM con la excusa de Espía accidental, primera ficción del diplomático desde que dejó de estar en activo (dos chistes fáciles), y tampoco escribiría «excusa» aquí si el de «mi libro» en el Club no le hubiera recordado a Vallés aquel momento de Umbral.

Que yo recuerde, en ningún momento dijo la palabra «Catalunya», pero sí «ETA» y «Terra Lliure» juntas y revueltas. No seré mal pensado, pues estoy seguro que no quería que los asistentes enmascarados relacionáramos terroristas con independentistas catalanes, tan aficionados estos a las urnas.

Aprovechó también para recordarnos que, con gran disgusto de quien aún mandaba, declaró que al CNI «no le constaban» aquellas armas de destrucción masiva, un gesto que le honra, pero yo le habría preguntado si cree que al director actual del CNI le puede constar que se esté espiando ilegalmente a los líderes independentistas catalanes desde las cloacas del Estado.

Hubo otro instante confuso que solo Dezcallar puede aclarar. Fue cuando mencionó lo del asalto al Capitolio tras la derrota de Trump e hizo referencia a los que quieren «democracia sin urnas, como pretenden otros», juraría que dijo. ¿Estaba pensando en ese momento en los independentistas catalanes? Sería sorprendente, pues si hay en este mundo alguna movida cuya credencial sean las urnas es la impulsada por los cientos de miles que quieren construir una República en Catalunya. Urnas rebeldes, si se quiere, pero mucho más decentes que las que durante cuatro décadas han tergiversado la voluntad popular con el veneno de la financiación ilegal.

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